Cinco quesos de supermercado que recomienda la nutricionista Rosa Fernández y cuestan menos de 5 euros
«Un queso de calidad debería tener una lista de ingredientes corta y simple»
El queso es uno de los alimentos más apreciados por la mayoría de la gente. Está presente en desayunos, comidas, cenas y picoteos, y resulta difícil imaginar muchos platos sin él. Sin embargo, también suele generar cierto miedo: «¿engorda?, ¿es malo para el colesterol?, me estoy pasando…?».
Y aquí quiero dejar algo claro desde el principio: el problema casi nunca es el queso en sí, sino que tendemos a comerlo en exceso y no sabemos bien cómo ajustar la cantidad en nuestra alimentación diaria.
Nutricionalmente, el queso aporta proteínas de alto valor biológico, calcio, fósforo y vitaminas como la A o la B12. También contiene grasa, incluida la grasa saturada, que es la que suele preocupar.
Grasa natural
Pero es importante desmitificar este punto: la grasa saturada presente de forma natural en alimentos reales como el queso no es perjudicial por sí misma. Lo que sí debemos limitar son las grasas añadidas en los ultraprocesados, que vienen acompañadas de azúcares y otros ingredientes poco nutritivos. La grasa natural del queso además contribuye a que nos sintamos saciados más tiempo.
La clave está en la cantidad. Como orientación general:
➔ Quesos curados o semicurados: 30-40 gramos por ración.
➔ Quesos frescos, ricotta o cottage : 60-100 gramos por ración.
➔ Mozzarella para platos o gratinados: 50 – 60 gramos.
¿Qué ingredientes debe llevar un queso de calidad?
Además de ajustar las porciones, elegir un queso con buenos ingredientes marca una gran diferencia. Un queso de calidad debería tener una lista de ingredientes corta y simple, como:
1. Leche
2. Fermentos lácticos
3. Cuajo
4. Sal
Si ves almidones, aceites vegetales o largos listados de aditivos, probablemente sea un producto más procesado y menos recomendable.
Opciones de quesos de supermercados
A continuación, os pongo varias opciones asequibles que puedes encontrar en supermercados y que suelen costar menos de 5 euros:
Babybel. Un clásico práctico para picotear o llevar al trabajo. A mucha gente le sorprende esta opción, pero tiene una lista de ingredientes maravillosa. Este formato viene ya en porciones individuales, lo que facilita controlar las cantidades. El pack cuesta alrededor de 2,60 euros.
Queso ricotta / requesón. Una alternativa más ligera, cremosa y versátil para ensaladas, platos elaborados a los que se le quiere dar un extra de cremosidad, tostadas o incluso desayunos. Este tipo de queso es suave y aporta proteína con menos grasa que opciones curadas. Algunos supermercados tienen ricotta o requesón por unos 1,80 € por tarrina (200 gramos).
Mozzarella fresca. Perfecta para gratinar o para ensaladas. La Galbani mozzarella fresca (125 g) suele costar alrededor de 2,50 €.
Quesos curados y semicurados. Es ideal para combinar con frutas, frutos secos o pan integral en raciones controladas. Si prefieres un curado o semicurado clásico.
● Cuña de queso curado de vaca o mezcla (250 g): 4,90 € aprox.
● Semicurado en lonchas (200 g): 3,3 € aprox.
La conclusión es que el queso no es el enemigo. El principal desafío suele ser que comemos más cantidad de la que necesitamos, no que el alimento en sí sea perjudicial. Elegir quesos con ingredientes simples y ajustar las porciones permite disfrutar de su sabor y beneficios. Y con opciones de supermercado que cuestan menos de 5 euros, es perfectamente posible incluir queso en tu día a día de forma saludable y asequible.