Las desconocidas frutas de Granada con más poder antioxidante que la manzana: «son como una crema anti envejecimiento»
Un estudio de la Universidad granadina confirma el alto poder contra los radicales libres de estos frutos
Todas las frutas son buenas para todo o para casi todo. De ellas se puede aprovechar no sólo su jugo, sino también la piel, el hueso… casi se podría hacer un símil con lo que dicen sobre los cerdos. Pero, más en serio, tienen propiedades beneficiosas hasta las que casi ni se cultivan, y menos aún se comercializan, las que crecen en arbustos, de forma asilvestrada.
No mucha gente habrá visto acerolos, majoletos o servas en las fruterías. Si acaso, en algún puesto en mercadillos. Pero existen y están ricas. «Los acerolos, gustativamente, están buenos, pero no son tan conocidos, ni mucho menos, como las cerezas, que tienen el mismo tamaño», afirma Carmen Razola, doctora en Nutrición y Ciencias de los Alimentos por la Universidad de Granada.
Razola, que antes del doctorado estudió un grado y un máster en Ciencias y Tecnología de los Alimentos, ha dirigido durante aproximadamente un año un estudio en el que han participado cinco investigadores y que se ha desarrollado en varios puntos de la Vega de Granada, que no es tan fértil como antes pero que sigue deparando sorpresas agradables. Para lo que hace al caso, descubrir que los acerolos y las servas –frutos ambos de los que se han analizado diversas variedades- tienen un alto poder antioxidante.
Los mejores protectores contra la oxidación
Tanto o más como la manzana, especifica la directora de la investigación, que especifica que las frutas que encabezarían esta clasificación de mejores protectores contra la oxidación son la naranja, la mandarina y frutos rojos como las fresas o los arándanos. Pero las citadas, que están desperdigadas por varios puntos la Vega que no es capaz de precisar, no les van muy a la zaga.
¿Cuál es la ventaja de todas ellas? Aunque la respuesta parece obvia –retrasa la oxidación- la investigadora va algo más allá en su »«Disminuyen la formación de radicales libres, los inhiben, y previenen el envejecimiento de células y, a su vez, de órganos. Esas frutas serían como una crema anti envejecimiento que te aplicas en el cuerpo, pero que se comen y son nutritivas», explica.
Todas o casi todas las frutas son antioxidantes en mayor o menor medida. También la uva, y a partir de ahí toca desmontar –aunque sólo a medias- eso de que el vino es bueno para esa «El vino es un proceso que parte de la fermentación de la uva, que es antioxidante, pero el alcohol es tóxico. Así que eso de que un par de copas de vino todos los días es bueno… no estoy tan segura», bromea.
Otros cultivos
También se refiere a las bondades de los cultivos emergentes, que precisamente en la Costa Tropical de Granada hay varios, como el aguacate y el mango. El primero está haciendo furor, literalmente, y se ingiere en desayunos, comidas y cenas. Su derivado principal, el guacamole, también se consume en cantidades crecientes.
Son buenos alimentos, de los que algunos cuestionan su valor ecológico porque, aseguran, consumen mucha agua. Aunque otros especialistas aseguran que no más que los cítricos y otros frutales. En cualquier caso, Carmen Razola no entra en esa cuestión sino en el buen uso que se le podría dar a componentes del aguacate que no se comen, como la piel y el hueso. «Pueden servir para alimentar animales y para la cosmética, se debe investigar eso».
Porque en su campo de trabajo, todo está sujeto a investigación. Y se está trabajando en ello, como lo demuestra el citado estudio sobre esos frutos que llevan en la Vega toda la vida, a su aire, creciendo libres, pero que podrían servir perfectamente para comer y también para un uso médico y cosmético. Antes, de hecho, se consumían más.
La investigación ha sido publicada en la revista científica ‘Journal of the Science of Food and Agriculture’ y, como ya se ha mencionado, destaca el alto contenido en compuestos fenólicos y antioxidantes nutricional de especies del género Sorbus -la selva o serva- y Crataegus -majoletos o espinos blancos y acerolos-, presentes en Granada pero también en otros puntos de Andalucía.
El proceso
Los especialistas han utilizado técnicas de alta precisión como la cromatografía líquida y espectrometría de masas. Gracias a ellas han podido identificar un total de 71 compuestos fenólicos, de los que 30 se describen por primera vez en estas frutas. Las especies Crataegus monogyna y Crataegus laciniata (derivadas de la serva y los acerolos) destacaron por su elevada concentración de flavonoides y flavan-3-oles, compuestos asociados a propiedades cardioprotectoras, antiinflamatorias y antienvejecimiento.