El alimento rico en magnesio que la nutricionista Rosa Fernández recomienda tomar por las mañanas: «Aporta un tercio de la cantidad diaria recomendada»
El magnesio es fundamental para producir serotonina, que ayuda a la sensación de calma y evita estar irritable y nervioso
Siempre he pensado que la forma en que empezamos las mañanas puede influir en cómo transcurre el resto del día. No se trata de tener una rutina perfecta, sino de elegir con consciencia aquello que nos hace sentir bien.
Algunas personas necesitan un desayuno completo para activarse; otras prefieren esperar un poco antes de comer. En cualquier caso, cuando decidimos desayunar, conviene hacerlo con alimentos que aporten energía real y bienestar duradero.
Uno de los nutrientes que más puede ayudarnos en ese sentido es el magnesio. A menudo pasa desapercibido, pero cumple un papel esencial en nuestro organismo. Este mineral participa en más de 300 funciones distintas: ayuda a mantener el sistema nervioso en equilibrio, favorece la producción de energía, interviene en la contracción muscular y regula la presión arterial. Y no solo esto, sino que tiene relación directa con nuestro estado de ánimo.
¿Un alimento sencillo y rico en magnesio?
El magnesio contribuye a la producción de serotonina, una sustancia que influye en la sensación de calma. Cuando los niveles de magnesio son bajos, es más fácil sentirse irritable, nervioso o con menos capacidad de concentración. En cambio, mantener un aporte adecuado ayuda a que el cuerpo y la mente trabajen en sintonía: nos sentimos más tranquilos, más centrados y con una energía un poco más estable a lo largo del día.
Entre los alimentos que mejor aportan magnesio, encontramos las semillas de calabaza. Estas son una fuente extraordinaria de este mineral. De hecho, apenas un puñado puede cubrir más de un tercio de la cantidad diaria recomendada de magnesio.
Además, contienen triptófano, un aminoácido que también participa en la producción de serotonina, lo que refuerza su efecto positivo sobre el estado de ánimo.
Son ricas en grasas saludables, especialmente omega-3, que benefician al corazón y al cerebro, y también aportan proteínas de origen vegetal, hierro, zinc y antioxidantes naturales que ayudan a combatir la inflamación.
¿Cómo incorporarlas?
No hace falta hacer grandes cambios para disfrutar de sus beneficios. Las semillas de calabaza se pueden incluir de muchas maneras y sin comerte mucho la cabeza:
● Con yogur natural y alguna pieza de fruta
● En tu porridge de avena para aportar además un toque crujiente.
● En tostadas con aguacate. Espolvorea unas pocas encima para sumar nutrientes.
● En batidos de frutas/verduras. Se pueden triturar junto a los demás ingredientes para enriquecer la bebida sin cambiar mucho su sabor.
● Como topping de ensaladas o cremas. Aunque hablemos del desayuno, también pueden añadirse a cualquier comida del día.
Lo ideal es consumirlas crudas o ligeramente tostadas. Si se tuestan, conviene hacerlo en una sartén a fuego medio durante unos minutos, removiendo de vez en cuando para que no se quemen.
Incluir alimentos ricos en magnesio como las semillas de calabaza no solo ayuda a llegar a los requerimientos de este mineral, sino que también ayuda a establecer una relación más consciente con la comida: Al conocer lo que cada alimento nos aporta, podemos elegir con mayor intención, adaptando la alimentación a nuestras necesidades, y no al revés.
Cabe recalcar que no existen alimentos mágicos, y ninguno por sí solo puede cambiar cómo nos sentimos. Sin embargo, conocer las propiedades de lo que comemos nos permite tomar decisiones más acertadas y aprovechar mejor lo que la naturaleza nos ofrece. No se trata de buscar soluciones milagrosas ni de llenar la despensa de ‘superalimentos’, sino de entender cómo cada ingrediente contribuye a nuestro bienestar general.