El queso bajo en grasas que arrasa en los supermercados: estas son sus beneficios frente a otras variedades
Recomendado por los nutricionistas, su versatilidad ha hecho que las recetas que lo tienen como ingrediente se hayan vuelto virales
En ensaladas, fajitas, en tostadas, como snack entre horas… e, incluso, en batidos. El queso cottage ha dejado de ser «para deportista» y se ha convertido en una opción cada vez más frecuente en los carros de la compra de los andaluces. No es para menos: es versátil, perfecto en una dieta saludable y combina bien con multitud de alimentos.
Se trata de un queso fresco, no curado, elaborado a partir de leche de vaca. Se produce al coagular la leche con un ácido o con cuajo, separándolo del suero. Tiene un sabor muy suave, con una textura grumosa y ligera, ya que normalmente se mezcla con un poco de nata o leche para darle ese toque que permite extenderlo.
En los últimos meses, se ha hecho cada vez más popular debido a la multitud de recetas que lo incluyen como ingrediente principal que circulan sin descanso por las redes sociales.
Y es que hay populares nutricionistas, como el onubense Mario Ortiz, que lo usan en sus desayunos y tentempiés. A esto se une que, en las últimas semanas, este peculiar queso se hizo difícil de encontrar en los lineales de Mercadona, uno de los supermercados más concurridos. Una reformulación, problemas de abastecimiento puntuales, redes sociales… y ¡bingo! La demanda se multiplicó por mil, al igual que su fama.
Unas características únicas
En concreto, el queso cottage es alto en proteína (con unos 14 gramos por cada 100 de producto), bajo en grasa y carbohidratos (al ser la leche desnatada su ingrediente principal), posee vitaminas del grupo B y proporciona fósforo, potasio y magnesio.
Por estas razones, además de perfecto para deportistas, es estupendo para dietas bajas en grasa y ayuda a fortalecer dientes y huesos.
Además, es una fuente de probióticos naturales, que contribuyen a un buen estado de las bacterias en el intestino, mejorando y facilitando la digestión.
En conclusión, se trata de un queso muy saludable, por su bajo contenido en grasa, y versátil. De hecho, es una de las mejores opciones lácteas si se busca una buena combinación grasas-proteínas (el porcentaje es mayor que en otros tipos de quesos), y tiene una textura suave y cremosa que lo hace apetecible, incluso, para aquellos a los que no gustan mucho los quesos más maduros.