La carne de caza quiere recuperar protagonismo en Andalucía
El proyecto ‘Certicaza’, liderado por Asaja Sevilla, ha creado una certificación para asegurar la sostenibilidad, origen y trazabilidad de los productos
La carne de caza silvestre es un alimento único, procedente de animales que se crían en libertad y donde la actividad cinegética es sinónimo de gestión sostenible y responsable. Sin embargo, en los últimos años se ha convertido en un producto cada vez menos consumido, difícil de encontrar en restauración y supermercados. De hecho, el 90% de la carne de caza que se produce en España se exporta a Centroeuropa, y especialmente a Alemania, donde el sello de certificación FSC, -que acredita que la gestión que se hace en un monte público o privado es sostenible con el medio ambiente, económicamente viable y socialmente beneficiosa- es muy conocido.
El proyecto Certicaza, liderado por Asaja Sevilla, quiere cambiar esa realidad, reivindicando que se trata de una opción saludable, para todos los gustos y sostenible.
El principal objetivo de la iniciativa, que también ha contado con la participación de Montres Gestión Forestal SL, Naturcode Etiquetado Inteligente, FSC España y la Fundación Universidad Loyola Andalucía, así como con la colaboración de Asiccaza, Asaja Andalucía y las industrias cárnicas Incaecol y Cárnicas El Alcázar, ha sido implantar un sello de sostenibilidad, origen y trazabilidad.
Protocolo de certificación
En concreto, Certicaza se ha centrado en la elaboración del protocolo de certificación del proceso que sigue la carne del animal silvestre desde su caza hasta el envasado de las distintas piezas procedentes de su canal. De este modo, se completa la certificación hasta el punto de venta, del campo a la mesa, con la garantía de que se trata de carne que procede de cotos de caza mayor de montes ordenados, cuya gestión forestal sostenible está certificada, y haciendo que el consumidor sea consciente, gracias al etiquetado inteligente, a través de un código QR, del impacto positivo que su consumo tendrá tanto en el medio ambiente como en su salud.
Y es que son cada vez más los consumidores que valoran el origen sostenible de los productos que consumen y que reclaman garantías en relación a la trazabilidad de los alimentos y se interesan por la propiedad de los mismos.
Consumo en Andalucía
La Universidad Loyola ha realizado, en el marco del proyecto, diversas encuestas en las que ha analizado el consumo de este tipo de productos, concluyendo que solo el 20% la consumen en su hogar. Los príncipes motivos de no consumirla son su desconocimiento y la dificultad para encontrarla en los supermercados.
Para los que sí la consumen, su buen sabor y la costumbre son las principales razones para hacerlo. Además, un tercio de los encuestados ha proporcionado sugerencias para aumentar el consumo de carne de caza, aportando como motivo más importante la publicidad, la promoción y la información. Y la mayoría de los encuestados considera importante e interesante la certificación como garantía para consumirla.
«Desde la lanza en nuestros orígenes hasta la escopeta en nuestros días, la caza ha acompañado nuestra evolución y nos ha hecho lo que somos, facilitando nuestro crecimiento cerebral con el consumo de carne y nuestras habilidades sociales con su práctica», reivindicó el doctor Antonio Escribano durante la jornada de presentación de los resultados de Certicaza.