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Alimentos

No siempre la versión integral es la mejor: estas son las personas que no deben optar por ella

Es fundamental individualizar nuestras elecciones alimentarias y adaptarlas a nuestras actividades, objetivos y necesidades

11/12/2024 a las 07:00

Seguro que en más de una ocasión hemos escuchado que hay que consumir siempre la versión integral de los alimentos. Es cierto que esta nos aporta muchos beneficios para la salud: son ricos en fibra, favorecen la salud digestiva, previenen el estreñimiento y mejoran el tránsito intestinal, ayudan a mantener niveles de glucosa en sangre más estables, y además contienen más nutrientes esenciales, como vitaminas del grupo B, minerales y antioxidantes, los cuales suelen perderse en los alimentos refinados. Pero no siempre tienen por qué ser la mejor opción.

Un claro ejemplo es en el ámbito deportivo. Antes y después del ejercicio físico, numerosos estudios han demostrado cómo el aporte en hidratos de carbono de rápida absorción puede ayudar en nuestro rendimiento y a reponer los niveles de glucosa y las reservas de glucógeno que perdemos tras el entrenamiento. Consumir alimentos integrales en estos momentos puede retrasar este proceso o que tengamos una recuperación más lenta, e incluso problemas digestivos a veces. Optar por una rebanada de pan blanco puede ser más eficaz que una versión integral o rica en fibra si vamos a hacer alguna actividad física.

Arroz integral / Agrónoma

Problemas gastrointestinales

Y ya no solo en el ámbito deportivo, hay distintas situaciones en las que puede empeorar ciertos problemas gastrointestinales. Un ejemplo son personas con condiciones como el síndrome de intestino irritable (SII), colitis, o simplemente que tengan malas digestiones: es posible que puedan experimentar inflamación, gases o molestias si consumen demasiada cantidad de fibra. En estos casos, optar por la versión refinada o de bajo contenido en fibra puede ser la opción más adecuada para aliviar los síntomas y facilitar la digestión.

Los alimentos integrales ofrecen numerosos beneficios para la salud, sin embargo, podemos ver como no siempre son la mejor opción en todas las circunstancias, ya que cada organismo y cada persona tiene unas necesidades específicas. Por ello, es fundamental individualizar nuestras elecciones alimentarias y adaptarlas a nuestras actividades, objetivos y necesidades.