Las aguas vuelven a su cauce
«La pesadilla arancelaria dará paso a un periodo de tranquilidad en nuestras exportaciones en Estados Unidos. Pero la aceituna negra sigue un proceso distinto a la verde»
Por fin parece que la pesadilla arancelaria que tantos problemas ha causado a la agricultura y a la industria agroalimentaria andaluza dará paso a un periodo de tranquilidad en nuestras exportaciones en Estados Unidos y nos podremos centrar en el trabajo diario para seguir mejorando en todos los ámbitos con la innovación como palanca de cambio en un sector dinámico con muchos retos por delante.
Tenemos cinco años para reflexionar y aprender sobre cómo una decisión política puede llegar a afectar a nuestras empresas y ponerlas en serio riesgo. Cinco años para tomar decisiones que fortalezcan nuestra posición de liderazgo en el mundo con serios competidores en terceros países productores, que siguen mejorando sus producciones y procesos industriales.
La aceituna de mesa española, y en especial la andaluza, ha visto en estos años de aranceles cómo los importadores americanos buscaban nuevos proveedores en otros países sin carga arancelaria aunque sin abandonar del todo a las empresas españolas.
La calidad, la seguridad alimentaria, el servicio al cliente y la innovación han hecho que no perdamos el 100% de las exportaciones al país americano y ahora toca recuperar todo lo que nos arrebató una decisión política. No será tarea fácil.

La aceituna negra
Como todos sabemos, la alegría no es completa puesto que la aceituna negra española sigue un proceso distinto al de la verde y aún se verá sometida a los aranceles, si bien todo apunta, y así lo esperamos, que tendrá una solución a corto plazo.
Son dos buenas noticias las que nos hacen ser optimistas, aunque prudentes. En primer lugar, la semana pasada, el juez del Tribunal Federal de Comercio Internacional de Estados Unidos volvía a dar la razón a los industriales españoles (Asemesa) al considerar que la interpretación de la Ley por parte del Departamento de Comercio no es razonable.
El juez vuelve a dar 90 días al Departamento de Comercio de Estados Unidos para que presente alegaciones que justifiquen su actuación, aunque consideramos que un nuevo periodo de alegaciones no tiene sentido y esperábamos una sentencia firme, que tendremos que esperar.
Por otro lado, la ministra de Industria y Comercio, Reyes Maroto, ha comunicado que mantendrá una reunión con su homologa estadounidense a finales de julio en la que abordará el tema de los aranceles a la aceituna negra que, según sus palabras, considera lesivos e injustificados, y espera conseguir algún compromiso por parte de la Administración americana.

En este sentido, animo a Reyes Maroto a que insista en el informe que la Organización Mundial del Comercio debería haber elaborado en 2020, y que debido a la pandemia aún seguimos esperando sin tener una fecha de entrega prevista.
Por todo ello, considero que los próximos meses serán cruciales para la aceituna negra española y no olvidemos que estos aranceles son un ataque directo a la Política Agraria Común (PAC). Espero que antes de la nueva campaña de verdeo tengamos claras estas cuestiones.