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Sector citrícola

La agricultura como negocio

«La presencia en el mercado de la industria del zumo ha dado estabilidad y tranquilidad»

20/01/2020 Actualizado a las 15:36

Mi edad no alcanza a haber vivido aquellos años que nuestros mayores nos cuentan con cierta nostalgia, en los que el campo era negocio año tras año, como norma. Como en cualquier otro sector se podían repercutir los costos en el precio de venta y así obtener beneficios. Algo lógico y normal en cualquier sector industrial.

Tras este escenario que ahora se nos presenta como una utopía, siempre ha habido sectores que han ido despuntando, por ciertas ventajas competitivas que nos brindaba la climatología, la capacidad de servicio y el saber hacer en definitiva, que como una moda crecían como pudo ser el espárrago, la fruta de hueso posteriormente, los almendros e incluso el olivar súper intensivo hoy en día. Luego, existían alternativas rentables.

Este escenario ha ido cambiando en la última década. No podemos caer en el desánimo, pero año tras año vamos comprobando que el negocio del campo, dando por sentado siempre la búsqueda de la máxima calidad y productividad, prácticamente depende de variables meteorológicas, siendo la climatología quizá la variable que más influye en garantizar la rentabilidad.

Dicho de otro modo, si no hay una catástrofe general en una zona determinada, como una granizada, temperaturas extremas, vientos… que mermen las producciones, sobra de todo y nada vale lo que cuesta. De esta forma es imposible tener una agricultura estable y que año tras año no merme en resultados, efectivos o ilusión y que, por tanto, evite la paulatina despoblación del mundo rural.

Campaña de cítricos

Tras la nefasta campaña de cítricos del año pasado como no se recuerda otra, y debido al descenso de la producción en torno al 17% de forma general, este año todo transcurre sin grandes sobresaltos, y salvo en la clementina (en la cual esta falta de producción ha sido mayor) esto simplemente ha supuesto volver a unos niveles de precios correctos, sin más, sin ningún incremento significativo más allá de umbral de rentabilidad que deberíamos considerar como normal y medio, habida cuenta de que ese precio hay que multiplicarlo por los kilos obtenidos, inferiores a cualquier año normal, no garantizando pues la rentabilidad final.

La presencia en el mercado de la industria del zumo, por fin desde hace unas semanas, ha dado estabilidad y tranquilidad al mercado al garantizar un precio mínimo cercano y además retirar del mercado del fresco el producto de baja calidad y posibilitar al de calidad obtener ventajas en la venta.

Pero no podemos olvidar que esto responde a una iniciativa privada, sin la cual esta situación estructural continuará sin solución y sin posibilidad de realizar una planificación seria en un sector tan importante para nuestro país y cada vez con más peso en nuestra región.

Mientras la fijación del precio final de nuestros productos no dependa exclusivamente de los costos necesarios para su obtención y siga en manos del oligopolio de la gran distribución, la situación de inestabilidad del sector no desaparecerá.