El algodón y los mercados de futuros
«El algodón es un sector privilegiado porque cuenta con los mercados de futuro como herramienta para asegurar el precio de venta incluso antes de sembrar»
El agricultor en el momento de tener que elegir lo que va a sembrar en sus tierras, la mayor parte de las veces se encuentra con la incertidumbre de a qué precio va a poder vender su producto cuando lo coseche.
A veces el precio que rige no alcanza sus expectativas y otras tiene que hacerlo sin cubrir sus gastos de cultivo. En los cultivos permanentes la situación es aún más inelástica, porque incluso ha perdido la capacidad anual de elegir un cultivo alternativo al año siguiente.
En este sentido, el algodón es un sector privilegiado porque cuenta con los mercados de futuro como herramienta para asegurar el precio de venta incluso antes de sembrar. O si en ese momento el precio es bajo, después de la siembra esperar a una mejor evolución.
Partiendo de la base de que el sector algodonero español está considerado por los comerciantes internacionales como un mercado fiable, por su situación geográfica inmejorable, por ser una de las primeras cosechas del hemisferio norte en poder ser embarcada, puesto que en octubre el mercado está desprovisto de algodón de recolección mecanizada, libre de contaminación, y porque el puerto de Algeciras está muy cerca de las desmotadoras y tiene un gran volumen de tráfico de contenedores. Son factores que, junto a la seriedad de los desmotadores y la calidad obtenida por los agricultores, permiten al comerciante asumir riesgos de comprar a futuros.
El origen
Los mercados de futuro nacen en el siglo XIX por la necesidad o como sistema de protección de los productores de materias primas ante la volatilidad de los precios y la concentración de la oferta en el momento de las cosechas, permitiendo al comerciante comprometerse a comprar o vender en el presente cantidad, precio y entrega de la mercancía en un mes determinado.
En el caso del algodón, el principal mercado de futuros es la Bolsa de Nueva York, que opera con contratos de cincuenta mil libras equivalentes a cien balas de algodón. Para el algodón español el mes de entrega suele ser diciembre porque es el mes de mayor volumen que coincide con el algodón USA, aunque siempre vamos un poco más adelantado.
Trataré de explicar el funcionamiento del sistema de manera comprensible. En primer lugar hay que tener en cuenta que los momentos en que el agricultor quiere vender y el que el hilador necesita comprar, no son coincidentes normalmente.
El desmotador (comerciante) es quien garantiza un precio fijo al agricultor de acuerdo con él, tomando el riesgo de las oscilaciones de precio que se puedan producir, hasta que encuentra un hilador que quiera o necesite comprar. Para evitar ese riesgo, el comerciante utiliza la bolsa de futuros de Nueva York, como herramienta de cobertura de la siguiente manera.
Funcionamiento
En el mismo momento que el comerciante garantiza el precio (A) al agricultor, vende ese algodón (virtual) en la bolsa de futuros de Nueva York al precio (A). Cuando encuentre un hilador que le compre ese algodón a un precio (B), lo recompra en la bolsa a un precio (C).
Para cancelar la operación de futuros tiene que pagar el diferencial negativo a la bolsa, si el precio de recompra (C) es más alto que el precio de venta al que vendió en ella (A) y cobra, es decir obtiene un diferencial positivo, si el precio de recompra (C) es más bajo que el de venta (A).
En resumen, los futuros de Nueva York funcionan a modo de «seguro» ya que producen un resultado contrario a la operación compra/venta del algodón físico.
En efecto, el beneficio que el comerciante obtendría si el precio que ha garantizado al agricultor fuera superior al que percibe del hilador, servirá para compensar la pérdida producida en la bolsa al pagar un precio de recompra en ella inferior al que percibió en el momento de venta a la bolsa.
Y al contrario, la pérdida que le produciría si el precio al agricultor fuera inferior al del hilador, será compensada con el beneficio obtenido en la bolsa, al pagar un precio de recompra inferior al de venta en la misma.
Puede afirmarse que, de esta manera, el comerciante no especula con el precio y trabaja solo por su margen comercial porque al utilizar como cobertura la bolsa de futuros, el resultado es neutro.