La campaña de trigo duro, de lo poco, sobrará
«Los precios más altos se observaron en cosecha, y ahora tenemos los precios más bajos del año en todos los productos»
Vislumbrando los últimos coletazos de la comercialización de los cereales cosechados en 2022, los mercados continúan cayendo. Nunca hay dos campañas iguales, pero esta ha sido totalmente antagonista a la anterior, donde los mercados fueron de menos a más, y esta, de más a menos. Los precios más altos se observaron en cosecha, y ahora tenemos los precios más bajos del año en todos los productos.
Las cotizaciones del complejo forrajero como son el trigo blando, el maíz, la cebada, triticale, etc., han venido muy influenciados por la invasión rusa a Ucrania. Este mercado ha estado marcado por la alta volatilidad durante toda la campaña, pero parece que poco a poco se está asentando en el entorno de los 300 euros/tonelada y, previsiblemente, no hemos visto el suelo aún. Caso aparte han sido los trigos blandos de fuerza, que han tenido una prima de calidad muy importante por la poca proteína que se cosechó a nivel mundial.
Año bastante atípico
En cuanto al trigo duro, ha sido un año bastante atípico, comenzamos la campaña con los stocks mundiales más bajos de la historia y con precios que superaban los 500 euros por tonelada. Además, con una cosecha discreta en Andalucía y como región netamente excedentaria, hubo demanda para la exportación en verano y se cargaron algunos barcos.
En Andalucía, hemos tenido muchos meses un precio por encima del internacional. Hasta tal punto, que una de las industrias locales más fuertes tomó la decisión de traerse un barco grande canadiense. Este buque en aquel momento era más barato y de mejor calidad que el trigo andaluz.
El tipo de cambio también nos afectó en muchos momentos, ya que coincidió un euro débil con altos precios locales y un euro fuerte cuando los precios estaban más en consonancia con el escenario internacional. Con esta situación, descrita de poquísima exportación durante tantos meses, la importación de la citada industria semolera y una industria local a ralentí, nunca llegó a haber fluidez de operaciones. Y, para colmo, estamos ya a las puertas de una nueva cosecha mexicana y europea. En circunstancias normales, los precios podrían seguir cayendo por la propia presión de las nuevas recolecciones.
Destrucción de la demanda
Lo que parece más evidente del resumen nuestro año en trigo duro, es que en ningún momento ha habido una demanda clara. También necesitamos que nuestros precios estén en paridad con la posibilidad de que haya actividad exportadora en los puertos. Lo que casi ninguno hemos sabido leer en este último descalabro es la destrucción de la demanda, nada puede subir continuamente, no es sostenible.
Está claro que ha habido mucha alquimia y mezclas con trigos blando en muchos países del mundo donde se permite, seguro que mucho más de la esperada. Volviendo a tirar del sabio refranero español, en la actual campaña de trigo duro se cumple la segunda parte del conocido refrán «de lo mucho faltará y de lo poco sobrará».