Cuando el sopor invade dan ganas de irse
Cítricos

Cuando el sopor invade dan ganas de irse

«La campaña citrícola se está convirtiendo en lo de siempre, en un quiero y no puedo, pero principalmente porque no nos dejan»

07/02/2022 a las 11:28

Después de debatir y escribir sobre los problemas reales de nuestra agricultura en general y nuestro sector frutícola en particular, y sobre todo de leer a personas con más criterio y más preparadas, te das cuenta de que poco más puede decirse o aportarse.

Los agricultores y ganaderos producimos más y mejor que nunca, cumpliendo con una normativa que llega a extremos incomprensibles al sentido común y que mucho más allá del intervencionismo ha llegado ya al punto (¿de no retorno?) de hacer inviable el negocio de casi cualquier actividad agropecuaria.

Si no fuera así, las reglas más básicas de la economía de mercado funcionarían, pero las distorsiones que sufrimos hacen que no seamos capaces de generar negocio allá donde nuestros políticos se empeñan en que no lo haya.

Retos

Tenemos que sumar a la sequía cíclica, algo que se podría haber mitigado con decisiones políticas (es en estos momentos cuando se echa de menos esa política de trasvases que pudo ser una realidad), una batería de problemas recurrentes, como por ejemplo, el de las tarifas eléctricas.  O esa Política Comunitaria que gobierna de espaldas a nuestros intereses priorizando los de países terceros, y otros novedosos como una reforma laboral tan celebrada como ilógica para los propios intereses de los trabajadores eventuales.

mujer
Recolección de naranjas / Agrónoma

O como cualquiera de las ocurrencias de esta oligarquía que no solo no soluciona ninguno de los problemas acuciantes que nos afectan y está en su mano arreglar (ya que derivan de sus propias decisiones) sino que, además, genera infinidad de nuevos conflictos.

Faltaría tiempo y papel para enumerar de nuevo todos los agravios que estamos sufriendo, da igual lo que se diga o denuncie, te das cuenta de que la política e ideología siempre está por encima de la gestión, del sentido común, del trabajo bien hecho, del esfuerzo.

Día a día hablo con empresarios y emprendedores, trabajadores a los que sólo les queda el derecho a la queja más amarga, a la pataleta más estéril, a plantearse no seguir. Así las cosas, sólo cabe esperar un factor insospechado, ese que todavía no está en la ecuación, para que el profético sopor en forma de hastío no derive en ganas de irse, sino en todo lo contrario.

Tras esto, creo que no necesitamos comentar como continúa la campaña de cítricos, esta que, al igual que ya otras muchas, pintaba tan bien y que, una vez más, se está convirtiendo en lo de siempre, en un quiero y no puedo, pero principalmente porque no nos dejan.

Escrito por

Manuel Altava

Vicepresidente 2º de Asaja Sevilla

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