Concluyó la campaña de verdeo
«El incremento de los costes de producción nos vuelven a obligar a una nueva subida de precios el próximo año y esto puede frenar el consumo, pero de momento con los datos que tenemos podemos ser optimistas»
Llegamos a diciembre y se acerca el final de este peculiar año 2022. Pero, como bien dice mi amigo Carlos, miremos la parte positiva a la hora de analizarlo y dejémonos llevar por el espíritu navideño.
El pasado mes de noviembre concluyó la campaña de verdeo de la que aún no conocemos los datos definitivos. No obstante, si analizamos los de septiembre y octubre observamos que efectivamente va a ser una campaña por debajo de la media de producción, como así indicaban todos los aforos.
El volumen de aceituna entamada a finales de octubre se situaba en 392.663 toneladas, de las cuales Andalucía habría entamado 346.535. Las exportaciones siguen a buen ritmo, unas 35.000 toneladas mensuales, y el consumo nacional ronda las 12.500 toneladas al mes.
Queda por ver qué producción aporta el mes de noviembre, pero todo apunta a que este año las existencias de 725.620 toneladas se reducirán considerablemente, lo cual será positivo para la campaña próxima si el tiempo nos acompaña.
Está claro que el incremento de precio de la materia prima, de los insumos o de la energía, entre otros, nos vuelven a obligar a una nueva subida de precios el próximo año y esto puede frenar el consumo, pero de momento con los datos que tenemos podemos ser optimistas.
Inversión en terceros países
Otro factor a tener en cuenta para analizar este año es la importante inversión que se está produciendo en terceros países como Marruecos o Egipto en los que observamos una modernización notable con nuevas industrias que serán fuertes competidoras en un futuro no muy lejano y que iremos viendo cómo evolucionan.
Este año también nos deja un ligero crecimiento en ventas en países asiáticos y árabes, que fue uno de los objetivos que se puso el sector con la entrada de los aranceles de Estados Unidos a la aceituna española, y que esperamos se consolide e incremente en los próximos años.
En resumen, el sector de aceituna de mesa ha vuelto a demostrar que, pese a las trabas de Estados Unidos, las inclemencias meteorológicas, las guerras y las subidas de costes, es un sector maduro y muy profesional que sabe adaptarse, que invierte de manera eficiente y sostenible y busca nuevos mercados, aunque las ayudas a la promoción no sean del todo suficientes en un sector tan exportador. Así que enhorabuena a todos los que habéis hecho posible que 2022 vaya a acabar relativamente bien.
Y muchas gracias a los consumidores que siguen apostando por la aceituna como aperitivo o como ingrediente en sus cocinas, con ello contribuyen a que nuestros agricultores y nuestros pueblos puedan tener una vida digna.