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Cítricos

El cortoplacismo intrínsecamente perverso

«Es inaudito que el cítrico de la Vega del Guadalquivir no sea reconocido en el exterior por su enorme calidad y potencial»

01/10/2019 Actualizado a las 13:59

Un año más nos acercamos al inicio de la campaña de cítricos, con la misma incertidumbre y los mismos temores de siempre. Tras casi treinta de ellas trabajadas y sufridas, sigo sin perder la esperanza de que suceda al fin algo tan esperado como añorado: «que las cosas se hagan bien».

Dentro de un claro escenario de exceso de oferta y una práctica desaparición de la cultura de consumo en fresco de la fruta (que raro se nos hace encontrar hoy un niño que pele fruta) ¿qué significa para mí esto de hacer las cosas bien?, pues muy simple, remar todo un sector a una para obtener un precio justo y digno que retribuya el esfuerzo e ilusión invertidos. La vía más inmediata que se me antoja para conseguirlo pasa por generar calidad. Estos conceptos todos los tenemos claros y lo más grave, además sabemos cómo hacerlo.

Pues bien, siendo esto así, ¿por qué año tras año no se hace, por qué campaña tras campaña se coge la fruta demasiado pronto, con un porcentaje de zumo insuficiente y un color no adecuado, con una relación de acidez y azúcar que espanta a los consumidores de la perseguida y ansiada repetición?

Estos criterios de calidad mínimos están fijados desde hace mucho tiempo e invariablemente año tras año se saltan. En lugar de respetarlos y a pesar de los intentos artificiales de crear marchamos de calidad, lo que tradicionalmente se viene haciendo por algunos operadores es todo lo contrario a este sentido común y al buen hacer, recolectando demasiado pronto en busca de una recompensa cortoplacista, un claro mal de esta época, pan para hoy y hambre para mañana. Esto es algo intrínsecamente perverso que evita el progreso a largo plazo en cualquier área.

Sector con mucho peso

Estamos acostumbrados a sufrir este problema con la política, pero con la madurez que se le presupone a un sector con más y más peso productivo cada día a nivel nacional, es inaudito que el cítrico de la Vega del Guadalquivir no sea reconocida en el exterior por su enorme calidad y potencial, algo que sin duda le sobra y en lo que nos esforzamos enormemente los productores, y que sin embargo tengamos que escuchar todo lo contrario: «que no hacemos las cosas bien».

Tenemos una nueva oportunidad para acreditar un producto y un sector frente a una competencia cada día más feroz, tenemos ya de todo, durante todo el año y además bueno. Nunca en la historia se ha tenido tanta oferta y con tanta seguridad alimentaria como hoy.

El problema es que hoy ya es ese mañana que siempre llega y que por cierto llegó hace ya bastante tiempo, demasiado para no ser un sector referente por la calidad que sin duda es capaz de generar, pero a la vista de los hechos, incapaz de trasladar al consumidor.

Manuel Altava, Vicepresidente 2º de Asaja Sevilla