Las cuentas de la ganadería
«Tenemos margen para no caer en penalizaciones de cara a la nueva campaña PAC, pero si las cuentas no saliesen, estaría plenamente justficado»
En las últimas semanas, hemos visto en prensa y oído en los programas especializados de radio que con los anticipos recibidos de la nueva PAC, el sector ganadero sale perjudicado respecto a los pagos recibidos en campañas anteriores. Es solo cuestión de hacer los números. Recuerdo que a principios del periodo de solicitudes PAC, desde el Ministerio se afanaron en convencer a nuestros ganaderos de lo contrario, que esta nueva reforma sería más beneficiosa para el agricultor y, sobre todo, para el ganadero de extensivo; sí, ese ganadero que precisa de la producción herbácea de la tierra para mantener sus producciones.
Pues bien, llegado este primer anticipo, las cuentas no salen, y desde el Ministerio callan y siguen sin facilitar datos, es solo cuestión de esperar a recibir las liquidaciones finales y volver a echar las cuentas, esas que el ganadero sabe echar muy bien para poder subsistir. Y a él las cuentas no le salen claras, más bien diríamos que no les salen.
No es momento de pesimismo, ahora que tenemos nuestras dehesas con ese manto verde esperanza y con unos precios en las tablillas de las lonjas de ovino en origen como nunca se han visto. Y, sin embargo, también tienen que seguir echando cuentas y estirar sus presupuestos.

Esperanzas al inicio de la campaña
Lejanos ya los inicios de la campaña de solicitudes PAC, allá por febrero donde el ganadero mantenía sus esperanzas en una campaña de lluvias «normales» que le hicieran recuperar sus ingresos y paliar las pérdidas acumuladas desde la pandemia, esa que pasó y que ya tenemos olvidada, luego vino la atroz guerra que encareció el precio del cereal por la escasez y que nos sacó los colores de la gran mentira de la política agraria común.
Habíamos desmantelado nuestros sistemas productivos y no éramos capaces de producir cereal a corto plazo sin depender de los mercados exteriores, y aquí el ganadero seguía echando sus cuentas para poder mantener explotaciones con unos costes de producción por las nubes con unos precios de la energía desorbitados y el coste de los insumos en precios de récord.
En cambio, veía que el valor de sus producciones, el precio que recibía en origen por sus corderos no subía en la misma medida. El consumo se retraía, con lo cual en un mercado controlado por la ley de oferta y demanda, era necesario mantener precios o no repercutir toda la subida para mantener un mercado que permitiera vender esos corderos.

Enfermedades
Nos faltaba la sal que aderezaba este potaje, la presencia de enfermedades emergentes que nos han diezmado nuestra ya de por sí maltrecha cabaña y ha cerrado algunos mercados para nuestro cordero. Amén de las «ayuditas» en forma de leyes y normativas que han puesto palos en la rueda productiva. Y aun así, el ganadero sigue echando cuentas y valorando sus producciones.
A diario tiene que saber cuánta agua tiene disponible para dar de beber a su ganado, a cuantas cabezas y durante cuánto tiempo, cuanta fibra tiene disponible para aportar a sus ovejas y dónde puede salir a pastar, y sobre todo debe echar cuenta de aquellas leyes y normas absurdas, en su mayoría incongruentes, que limitarán sus producciones.
Y todas estas cuentas, que ha echado y vuelto a echar, sin contar con un factor de corrección importante, La fisiología animal. Trabajamos con organismos vivos, no son tractores ni maquinarias que si falta combustible, aunque sea caro, simplemente cierro la llave y lo dejo en el garaje y cuando lleguen mejores tiempos simplemente enciendo el contacto y a producir. Nuestras ovejas como seres vivos que son, como bien entiende nuestro lector, no así nuestros legisladores, cuándo no reciben combustible y las dejamos paradas luego para empezar a producir necesitan un periodo de adaptación.
No solo hemos de contabilizar la cantidad de combustible necesario; también necesitamos cuantificar los activadores de proceso, vitaminas, minerales, aminoácidos…. esas cosas tan aburridas que los nutrólogos tienen en cuenta para la formulación de dietas y raciones.
Echar números con cada vez más limitaciones
Pues bien con todos estos limitantes, nuestro ganadero sigue echando sus números y ahora cae en que, teniendo en cuenta el censo de ovejas que dijo que tenía cuando solicitó las ayudas PAC, descontando las ovejas vendidas que eran improductivas y que quitó de su ganadería para no perjudicar la maltrecha contabilidad de su explotación, descontamos también las bajas inesperadas que le han producido las enfermedades emergentes y difícilmente previsibles y le añadimos los ajustes de producción (han tenido que quitar el exceso de animales que podían mantener con la cantidad de agua disponible).
A este número resultante, hemos de añadir un factor de corrección impuesta por la propia fisiología del animal que depende de muchos factores y que no vamos a enumerar aquí porque sería propio de una clase magistral de la asignatura de Producción Animal de cualquier facultad de Veterinaria o de Ciencias Agronómicas y que va aún a hacer que un buen número de ovejas no pueda poner a punto su maquinaria para producir un cordero vendible.
Pues bien, aquí también tiene que echar sus cuentas el ganadero, y ver que ahora en época de precios altos no tiene corderos para vender, luego tiene menos ingresos, que un buen número de ovejas se le han quedado vacías o han perdido sus producciones (como decimos en el argot del campo) pero que siguen formando parte del divisor; el número total de ovejas reproductoras que solicitó cuando presentó las Ayudas PAC y entre los que tendrá que dividir el número de corderos vendidos (y justificados documentalmente), donde habremos restado nuestra reposición propia. Y este cociente obtenido debe ser mayor o igual a 0,6 para recibir las ayudas.
Aún nos queda tiempo hasta mayo para revertir el proceso y evitar penalizaciones, pero esto obliga al ganadero nuevamente a echar sus cuentas y corregir las desviaciones, con la consideración que la gestación de la oveja dura 5 meses a lo que añadiremos el tiempo de cebo y que nuestros ovinos son vergonzosos y no procrean cuando los días van creciendo. Y hasta mayo los días comienzan a crecer.
Para que luego digan que nuestros ganaderos no echan cuentas para gestionar sus explotaciones ganaderas.
Aún, como he dicho anteriormente, tenemos margen para no caer en penalizaciones de cara a la nueva campaña de solicitudes PAC, pero es bueno que nuestros legisladores lo vayan considerando por si a final de campaña ….. «las cuentas no salieran» y que están plenamente justificadas.
Y valga desde aquí mi posicionamiento que en época «normal» comercializar 0,6 corderos por oveja elegible (qué no producir, porque hemos de descontar la reposición propia) es un cociente fácilmente alcanzable, por cualquier ganadero de ovino.