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Agricultura

El cultivo del olivo, los aceites de oliva y su mala prensa

«El sector es uno de los más controlados y regulados de toda la industria agroalimentaria»

30/07/2024 Actualizado a las 10:21

Muchos medios de comunicación se hacen eco de la falta de disponibilidad de plantas de olivo para nuevas plantaciones con titulares sensacionalistas que flaco favor hacen al consumo de aceites de oliva. En primera página y en negrita, hemos podido leer en los últimos meses titulares como ‘El boom del olivo’ o ‘La fiebre del oro líquido’ para hacer referencia a la subida del precio de los aceites o el crecimiento en superficie del cultivo.

Los medios informativos continúan describiendo como las nuevas plantaciones sustituyen a otros cultivos como el maíz o el tomate, para así aludir un consumo de agua de riego desmedido, a pesar de que el aumento de la superficie dedicada al olivo fue del 61% en secano frente al 39 % en regadío según los datos comparativos entre el 2022 y el 2023 de la Encuesta sobre Superficies y Rendimientos de Cultivo en España (ESYRCE) que publica el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.

Todo suma si la palabra intensivo o superintensivo aparece varias veces en la noticia, y el coctel se vuelve perfecto si el texto incluye «fondo de inversión capital riesgo» o nombra a Bill Gates. El reportaje se viraliza y las visualizaciones de disparan cuando los más osados titulan noticias de malas praxis puntuales en la industria oleícola como «El fraude del aceite de oliva», obviando así que el sector es uno de los más controlados y regulados de toda la industria agroalimentaria.

Con una prensa así, es lógico que el cliente final malinterprete que los precios de los aceites de oliva que se encuentra en el lineal están disparados, son abusivos y que los etiquetados no corresponden con las características que el producto ostenta. El consumidor, la pieza clave en todo esto, piensa que todo ello esta provocado por la especulación y una excesiva ambición del sector. Todo puede ser razonable, que no ético, cuando el articulo lo publica un medio no especializado que tiene como objetivo sumar clics y por tanto visualices los banners publicitarios de las empresas que financian la plataforma.

Pero, ¿cuál es el interés cuando la información es de un medio especializado o público? ¿Qué grado de compromiso tienen estos con el sector? ¿No tendría más sentido dedicar estos titulares a la falta de producción y por tanto la falta de oferta? La producción de aceites de oliva de la última cosecha descendió un 19,6 % en todo el mundo y en España concretamente, la caída llegó hasta un 47,7 % con respecto a la campaña anterior según datos publicados por el Consejo Oleicola Internacional.

¿O quizás dedicar espacio para informar sobre cómo han sido las subidas de precios de todos los insumos en los dos últimos años? Por ejemplo, el precio de los fertilizantes, que se ha llegado a triplicar en el último año, y así lo publica el MAPA.

Problemáticas de las que no se habla

Ambas razones directamente proporcionales con la falta de rentabilidad de la actividad para los productores, que desde estas publicaciones son señalados y fiscalizados.

O cómo es la problemática de la falta de mano de obra en el sector primario a pesar de las altas tasas de paro, una de las principales razones que precipita la transformación y modernización hacia sistemas productivos más eficientes y sostenibles.

Pero sobre todo, porque no dedicar todos estos recursos a contar cuales son las innumerables propiedades saludables de los aceites de oliva, avaladas por numerosos estudios científicos que posicionan a este alimento como la grasa más saludable que existe.

O recordar que somos el mayor y mejor, porque no decirlo, productor de aceites de oliva del mundo, y que, entre otras muchas cifras, España exporta más de 170 millones de litros al año de sabor y salud a Estados Unidos para abanderar la dieta mediterránea. Y que gracias a este magnífico producto, nuestro país afianza las relaciones comerciales de otros artículos con otros países.

La sostenibilidad, el relevo generacional, el desarrollo de nuevos mercados emergentes o la competitividad son algunos de los retos que tiene el sector en los próximos años, pero sin duda la comunicación y la divulgación para mejorar su imagen es el más desafiante.