Sobre los cultivos transgénicos y el algodón
«Los transgénicos han llegado para quedarse, al menos, un largo tiempo; pese a que la opinión pública e incluso el mundo científico está muy dividido, a favor o en contra de esta nueva tecnología»
La era de los transgénicos comenzó hace algo más de veinte años con la nueva ingeniería genética, pero la mejora genética de las especies animales y vegetales la viene realizando el hombre desde hace siglos o milenios. La selección de individuos con mejores características morfológicas o productivas, la siembra directa de estos o el retrocruzamiento entre los mismos para obtener descendencias superiores son claros ejemplos.
A lo largo de la historia, han ido apareciendo razas o variedades nuevas con la incorporación de ciertos caracteres dominantes ya fijados en las mismas. Así hemos venido funcionando, hasta entrar en la etapa de los genetistas o de la mejora genética que pudiéramos llamar convencional. En efecto, en el siglo XX, sobre todo a partir de su segunda mitad, se produjeron avances notables en la obtención de mejores razas animales o de variedades en las especies vegetales. Procesos tremendamente largos y costosos.
Pero en la década de los noventa, hacia 1996 aproximadamente, se inicia la etapa de la ingeniería genética, de los transgénicos, de los organismos genéticamente modificados en definitiva, como respuesta a los largos procesos a los que antes me he referido con técnicas mucho más rápidas y seguras en cuanto a la selección e incorporación de las características elegidas o seleccionadas.
¿Qué son los OGM?
Un Organismo Genéticamente Modificado (OGM) puede definirse como el que contiene uno o más genes que le han sido insertados de manera artificial y provenientes de una especie similar o de otra diferente. Al hablar de los transgénicos me referiré solo a los que afectan o tienen que ver con la actividad agraria o, dicho de otra manera, con los animales y sobre todo con las plantas o cultivos.
Los transgénicos han llegado para quedarse, al menos, un largo tiempo. La opinión pública e incluso el mundo científico está muy dividido, a favor o en contra de esta nueva tecnología. Creo que fue Voltaire quien dijo que «La ignorancia afirma o niega rotundamente, la ciencia duda».

Desde el inicio surgió el debate sobre los transgénicos y si su uso beneficia más que perjudica o al revés, si pueden causar daños al medio ambiente y a la salud. Los defensores o promotores ponen énfasis en los beneficios económicos e incluso medioambientales. Y han centrado su interés en los caracteres que dan resistencia a plagas y enfermedades, al calor , a la sequía o a la tolerancia a herbicidas, etc.
En cambio, los detractores u opositores afirman que no hay estudios suficientes ni exhaustivos, incluso que los realizados han podido hacerse influenciados por intereses económicos/comerciales de las grandes corporaciones y su política de crear patentes que nos hagan dependientes de ellos. Incluso alarman sobre la contaminación genética potencial que lleva implícito un cultivo al aire libre y el riesgo de que un gen extraño pueda pasar accidentalmente a la cadena alimentaria.
En definitiva, los efectos potenciales y el posible daño en los seres humanos centran la problemática. Pero, ¿Cuál es la postura o la política de la Unión Europea (UE) sobre los OGMs? En la UE solo hay autorización para sembrar maíz transgénico y los Estados Miembros son libres de permitirlos en sus territorio nacionales.
Aproximadamente, se siembran unas 130.000 hectáreas entre España, Portugal, Eslovaquia, Chequia y Rumanía.
Y ¿Cuál es la situación en la UE respecto al algodón y, por tanto, en España? Pues con carácter general , todo lo que no está autorizado, está prohibido.

De conformidad con la normativa europea y las normas por las que se transpone al ordenamiento jurídico nacional, no está autorizado con fines comerciales el cultivo de eventos modificados genéticamente (MG) de algodón. Por tanto, no se ha incluido ningún evento de algodón autorizado para cultivo, ni existe ninguna variedad (MG) de algodón inscritas en el registro de la UE, ni en los catálogos nacionales y comunitarios. Por ello, la normativa europea fija una política de tolerancia cero con respecto a la presencia de OGM no autorizados en semillas, de esta forma no hay umbrales de presencia accidental, adventicia o técnicamente inevitable.
Por este motivo, puede afirmarse que la UE pertenece como bloque al grupo de opositores, por el momento.