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Sector ganadero

El agua en nuestra ganadería

«El agua y su importancia no solo como alimento sino también como vehículo de transmisión de enfermedades animales y zoonóticas»

10/07/2023 Actualizado a las 10:58

A nadie se le escapa que, con la escasez de lluvias que tenemos y la disminución de agua embalsada, con un consumo de agua potable cada vez más alto, va a ser necesaria una regulación. Por otra parte, los acuíferos dan signos de agotamiento y este problema en nuestra ganadería tiene peor solución que la falta de pastos y forrajes.

El agua es vital para un correcto desarrollo de la ganadería moderna. Actualmente y ante la dificultad para poder dar de beber a su cabaña, muchos ganaderos se han planteado la reducción de la misma. El agua en nuestras explotaciones no solo sirve para abrevar el ganado, sino que también se utiliza para la correcta limpieza de máquinas y utensilios del ordeño, en el caso de la ganadería de aptitud láctea, o para la limpieza y desinfección de naves y albergues de los animales, e incluso para la climatización y refrigeración de los apriscos y naves de cebo.

Nos centraremos en este artículo en la importancia del agua no solo como alimento sino también en su importancia como vehículo de transmisión de enfermedades animales y zoonóticas.

El agua, ¿un vehículo de transmisión de enfermedades?

Desde el punto de vista sanitario existen una gran cantidad de enfermedades animales que pueden tener en el agua un vehículo para su propagación, enfermedades principalmente digestivas. Así sabemos la importancia del agua en la transmisión de las enteritis bacterianas, o la relación que existe entre el agente causal de la tuberculosis y su transmisión vehiculada por aguas y abrevaderos contaminados.

Actualmente en la ganadería moderna, las charcas y pantanales se utilizan como depósitos de agua y el ganado no tiene acceso a beber directamente de ellas para evitar su contaminación. Si bien, como la mayoría de las charcas recogen aguas de lluvias (cuando llueva) estos pueden arrastrar en su camino tierra y materiales contaminantes.

Ganado ecológico / Román Ríos

Dentro del programa de buenas prácticas ganaderas que debemos seguir en nuestra explotación hemos de dedicar un capítulo especial al tratamiento de aguas de bebidas de nuestros animales. Al menos con una periodicidad anual es importante conocer el estado de potabilidad del agua de bebida, conocer la cantidad de enterobacterias presentes y hacer una especial atención con la presencia de coliflormes y salmonelas.

Dejaremos para el final el capítulo de tratamientos que podemos aplicar al agua de pozo o de charca. Actualmente existen en el mercado higienizantes del agua a base de cloro de liberación lenta que podemos echar en charcas y pantanales.

La limpieza de los depósitos y bebederos es muy importante, sobre todo los bebederos, en los que debemos prestar una especial atención. Tanto si son de chapa galvanizada como si son de hormigón, nos preocuparemos de que estén limpios, sin limos ni material fecal y al ser puntos de agua de escasa altura prestaremos una especial atención a la presencia de larvas de moscas y mosquitos que tienen una fase larvaria acuática hasta completar su ciclo evolutivo.

«La ganadería extensiva se caracteriza por ser respetuosa con el medio ambiente»

Cuidemos los alrededores de los bebederos y comprobaremos que no hay fugas que originen zonas de encharcamientos, dado que distintas especies parasitarias, como las especies del gen ‘Coccidia’, buscan estas zonas húmedas para pasar por distintas fases larvarias e inefectivas.

Mosquitos del género flebótomo por ejemplo, que vehiculan enfermedades como Lengua Azul o la Enfermedad Hemorragica Epizootica, buscan estas zonas ligeramente encharcadas para poner sus huevos y completar su ciclo.

La ganadería extensiva se caracteriza por ser respetuosa con el medio ambiente aprovechando los recursos naturales e integrándolos en el sistema productivo extensivo, y los recursos hídricos son uno más de estos recursos naturales que debemos cuidar.