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Sector ovino y caprino

Fijar los precios mínimos… ¿Para cuándo?

«Ya van más 60 días desde que salió publicado el Decreto-Ley 5/2020, y por el campo no ha aparecido nadie para calcular y fijar precios»

29/04/2020 Actualizado a las 11:15

Asistimos atónitos a cómo se van sucediendo los acontecimientos, cómo el tiempo pasa de forma desigual según las circunstancias. Parece tan lejano cuando allá por los primeros días del año los agricultores y ganaderos se manifestaban, eso sí de forma muy cívica y ordenada y sin causar ni el más mínimo daño al mobiliario urbano y con un exquisito respeto por el medio ambiente.

Fui testigo de cómo unos ganaderos durante la manifestación cortando una autovía comían unas naranjas donadas por una cooperativa y guardaban las cascaras en la red y ésta en sus bolsillos para depositarla en una papelera al terminar la manifestación. Todo un ejemplo de civismo, educación y respeto por el bien público y cuidado del Medio Ambiente, ese que dicen los ecologistas de salón que la agricultura y la ganadera extensiva está degradando con sus
producciones.

Pues bien, por aquel entonces se hablaba mucho de la Cadena Alimentaria, un nuevo concepto y una nueva acepción para el concepto que yo, como veterinario, entiendo como tal. Pero hemos de adecuar nuestro entendimiento y actualizar los conceptos, aunque carezcan de sentido.

Todos los eslabones

Con este término trataban nuestros gobernantes de regular la cadena de producción desde el productor primario hasta el consumidor final, pasando por todos los eslabones que forman en ocasiones esa enorme cadena, y es de todos conocido que cada eslabón da valor al producto, establece su margen y fija un nuevo precio al eslabón siguiente.

El señor ministro del ramo, que todo hay que decirlo actuó con prontitud y conocimiento, es de justicia reconocer a cada cual su mérito, tardó pocas fechas en sacar una nueva orden que regulaba y complementaba a la anterior y establecía, o mejor dicho, dejaba los conceptos para establecer, lo que se denominó «Precio Mínimo de Producción» por debajo del cual no se debía pagar, y este precio estaría ligado a cada uno de los eslabones de la cadena.

Desgraciadamente, ha venido la pandemia, que nos arrastra a poner un nuevo sentido del tiempo, uno más. De nuevo, los acontecimientos desbancan a un nuevo rincón de esperar a esos Decretos y Normas que nuestros gobernantes redactan con mucha palabrería y con mucho soporte legal para que, por fin, podamos establecer los precios mínimos de producción.

¿Ayudas?

Entre tanto, vemos como el sector primario tiene que seguir saliendo a trabajar y a producir alimento para evitar el desabastecimiento, asistimos atónitos como nos quedamos sin mano de obra para recoger las producciones y se arbitran medidas sin parar a matizarlas.

Se arbitran mediadas y ayudas para pymes y autónomos pero, tristemente, la empresa agraria y los agricultores y ganaderos que todos, o la inmensa mayoría, son autónomos no pueden acceder a ellas, cae el mercado del ovino por desplome del consumo, cae el mercado de la leche de cabra y el sector del porcino ibérico empieza a resentir el cierre de la hostelería y la caída del turismo, y aquí nadie fija los precios mínimos de mínimos de producción.

Sin embargo, ha estado raudo y veloz en fijar los precios máximos de venta para las mascarillas, cosa que se agradece la rapidez de actuación ante la grave situación que padecemos. Lástima que no ha reducido el IVA que grava el producto, y establece el Decreto del ingreso mínimo vital.

Mientras tanto, seguiremos esperando a los enviados del Señor ministro para que fijen los precios mínimos de producción. Parafraseando a un maestro, al comunicador César Lumbreras, ya van más 60 días desde que salió publicado el Decreto-Ley 5/2020 y por el campo no ha aparecido nadie para calcular y fijar precios. El tiempo tiene la extraña virtud que no corre para todos igual. Seguiremos esperando.