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Sector porcino

Quien tiene una finca tiene un tesoro

«La capacidad de producir lechones ha crecido mucho más rápido que la construcción de nuevas granjas donde llevar los mismos para su engorde»

17/05/2021 a las 11:02

Mucho ha cambiado el sector porcino español desde los años 90 y más que cambiará en un futuro no muy lejano. Hemos escrito en varios artículos anteriores sobre su evolución y cómo, gracias al esfuerzo y adaptación constante, hemos alcanzado una posición principal entre los líderes mundiales.

Pero este dinamismo a veces puede crear desajustes, sobre todo cuando las distintas variables que componen esta actividad ganadera crecen o se desarrollan a velocidades dispares, y este es el caso en cuanto a las plazas de cebo se refiere.

El déficit de las mismas es un problema general y más o menos intenso, dependiendo de la región del país, pero como estamos en Andalucía, hablaremos de lo nuestro. La evolución de la normativa en los últimos años ha llevado sus exigencias a los niveles más altos del mundo en cuestiones relacionadas con el bienestar animal, bioseguridad, medidas medioambientales y seguridad alimentaria.

Por otra parte, el desarrollo del propio sector, tanto a nivel nacional como en su expansión al mercado internacional, ha llevado al mismo a una transformación en muchos sentidos. El intenso desarrollo de la genética ha impulsado las producciones, a la vez que ha supuesto un desafío tanto a la nutrición como al manejo.

A su vez, la mejora en estos dos últimos conceptos ha supuesto un impulso de la eficiencia y un aprovechamiento del potencial que aporta una genética mejorada. Si a todo lo anterior unimos la capacidad de crecer aportada por el modelo de integración, tenemos ahí nuestra relevancia actual.

Ganado porcino de capa blanca / Agrónoma

Especialización en el sector

La necesidad de acometer todo lo anterior, normativa, mejora y desarrollo, han llevado al sector, entre otras cosas, hacia una especialización del trabajo que se realiza en las granjas. Por explicarlo de una forma sencilla, hace 30 años, quien tenía 500 madres en ciclo cerrado, es decir, criando los lechones que producían dichas madres hasta el sacrificio, podía vivir bien. Hoy no.

En la gran mayoría de los casos, los ganaderos están aumentando la capacidad de producción de animales en sus granjas sin aumentar sus instalaciones con nuevas infraestructuras, concentrando el trabajo en alguna de sus fases. Por seguir el ejemplo anterior, están restructurando esas granjas de 500 madres en ciclo completo, por ejemplo, en una de 1.000 madres donde solo crían los lechones hasta los 20 kilos.

Esta adaptación los lleva a ser más eficientes en su labor, a seguir siendo económicamente viables… Y por supuesto a producir más lechones que antes. Pero ¿qué tiene que ver todo esto con el título del artículo?Pues que la capacidad de producir lechones ha crecido mucho más rápido que la construcción de nuevas granjas donde llevar los mismos para su engorde.

Plazas de cebo

Sí. Hay un déficit estructural de plazas de cebo y eso, como digo, ocurre en todo el país. Pero Andalucía es la comunidad autónoma, de las siete mayores en producción porcina, que tiene el menor índice entre el censo porcino y el número de habitantes, y la segunda menor cuando se compara el censo porcino con la superficie de la región.

Camada de cerdos / Agrónoma

Esto significa que hay tanta demanda de plazas de cebo como margen para crecer. Si hoy alguien sugiere que va a poner en su finca una granja con 4.000-6.000 plazas de cebo, estoy convencido de que recibirá la visita o llamada de varios integradores de una forma casi inmediata.

Hoy en día existen varias empresas especializadas en tecnología y automatismos relacionadas con el sector que construyen una granja «llave en mano», facilitando así el comienzo de la actividad que, aunque exige una inversión inicial notable, se puede amortizar en un tiempo muy prudente, porque constituye una fuente de ingresos importante. Por eso digo que si usted tiene una finca, tiene un tesoro… Al menos, a los ojos del sector porcino.