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Ovino-caprino

Ganadería intensiva o ganadería extensiva: No es todo blanco o negro

«Más que de macro granjas o sistemas intensivos o sistemas extensivos, deberíamos hablar de explotaciones ganaderas sostenibles y eficientes»

17/01/2022 a las 10:36

La que has liado pollito. Llevamos más de una semana indignados y pidiendo la dimisión del Sr. Garzón por descalificar la calidad de nuestra carne. Flaco favor se le está haciendo al ganadero con declaraciones cómo estás, y peor aún, si en lugar de rectificar, se continúa con lo dicho.

Eso sí, matando al mensajero, diciendo que sus palabras se han malinterpretado, como siempre, ahora dice que se refería a las granjas intensivas, echando gasolina para intentar apagar un fuego que él solito ha provocado.

El debate está servido y ahora se suscita un enfrentamiento entre los sistemas intensivos y los extensivos, sin entender que se ataca en definitiva al ganadero y crea un debate estéril. Se siembra dudas en los mercados, y se presupone una vulneración de las normas de bienestar animal, normas, por cierto, común a todos los países miembros.

Como bien sabe el ganadero, que las sufre, las inspecciones de bienestar animal son muy duras y exigentes. Los controles que se realizan tanto en campo como en matadero y en el transporte, y tienen por objeto hacer que se cumpla la legislación en materia de bienestar animal, lo que sin duda alguna redunda en la calidad de las producciones.

Cordero / Agrónoma

Fases productivas

La dicotomía entre sistemas productivos intensivos y extensivos solo existe, desde mi punto de vista, en las clasificaciones zootécnicas de las explotaciones ganaderas. Desde mi criterio, los sistemas se entremezclan y hablaríamos de fases productivas.

Bastaría con mirar una idílica explotación ganadera de ovino, en cualquier zona de dehesa, de las muchas que nos encontramos por nuestra geografía donde vemos las ovejas pastando en los prados. ¿Cabría pensar algo más extensivo que este sistema?

Pues bien, desde el punto de vista zootécnico, la explotación se encuadraría dentro de las producciones extensivas, si bien si nos adentramos en su manejo, podremos ver que existen manejos intensivos, donde hay una alta concentración de animales (eso sí, siempre respetando las normas de bienestar animal y densidades) y además existe un aporte de alimento externo (definición clásica de sistemas intensivos) y estas fases productivas vienen impuestas por «condicionantes externos».

Es impensable hacer una paridera en campo abierto, con la enorme cantidad de predadores existentes entre los autóctonos y los alóctonos, y a los que hemos de añadir los «protegidos». Por otra parte, el mercado nos exige unas producciones de carne de cordero, con carne tierna, blanca, sin olor y estandarizada, y esto solo se consigue en los cebaderos, que a menos que yo esté equivocado no deja de ser un sistema intensivo.

Ya lo comentaba desde la tribuna de «La Voz de la Dehesa» hace algunos meses. Francia, nuestro país vecino, había iniciado una reordenación de su sector productivo primario, y en ese momento yo añadía que aquí deberíamos hacer lo mismo.

Un debate interno, contando con los productores que son los verdaderos protagonistas y teniendo en cuenta la voz de los consumidores. Dejando la demagogia a un lado, usando criterios técnicos y soportables, ya vamos servidos de demagogia con la transformación energética.

Más que de macro granjas o sistemas intensivos o sistemas extensivos, deberíamos hablar de explotaciones ganaderas sostenibles y eficientes. Se impone un debate serio, contando con todos los actores participantes, pero sin olvidar que el actor principal es el ganadero, y que su papel sigue siendo crucial, no solo para producción de alimento, sino también como pilar fundamental en la conservación del medio ambiente.