Hagamos que hablar del campo sea más que una moda
«Si se conociera de verdad esa realidad rural que existe en nuestro país, no habría ocurrido lo que ha ocurrido con la ganadería»
Estos días estamos observando en los medios que el foco se ha vuelto hacia los cítricos tras las denuncias reiteradas de los malos precios que se están viviendo esta campaña. Se habla de importaciones de países terceros como Sudáfrica y se también se hace mención a la petición histórica de que se garantice que se cumple la legislación europea en materia fitosanitaria.
Que parece existir un doble rasero, que nos exigimos más a nosotros mismos que a los demás, no se entiende. Es lógico y además completamente injusto y sobre esto no hay lugar a la discrepancia. Y que se trata de una queja habitual y que se puede extender a otros sectores, también.
Por eso es necesario que, ahora que se vuelve a hablar del mundo rural y que las movilizaciones están de nuevo en marcha, a pesar del Covid, la sociedad comprenda y entienda parte de la problemática que tiene el campo, que va más allá de los precios.
La realidad
No es fácil resumir o concretar en pocos minutos lo que ocurre. De ahí que tenemos que seguir insistiendo para que se conozca cómo se trabaja en las explotaciones agrícolas y ganaderas españolas, que estamos dentro de un sinfín de exigencias y normativas, asfixiados por unos costes de producción y dentro de un mercado libre que nos lo pone todo aún más difícil.

Si se conociera de verdad esa realidad rural que existe en nuestro país, no habría ocurrido lo que ha ocurrido con la ganadería. De ahí que tengamos además que hacer esa pedagogía a la clase política, en especial a aquella que sólo ve lo rural a medias y desde un teléfono móvil.
Tenemos que hacer que hablar del mundo rural sea algo más que una moda, unas palabras llenas de buenas intenciones pero sin entrar a fondo en aspectos como la falta de relevo generacional, las malas comunicaciones, la falta de inversión…
El próximo 20 de marzo hay una cita importante en Madrid donde todos los que hacemos vida y vivimos del mundo rural estaremos porque llevamos años siendo imprescindibles pero invisibles.