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Campaña de recolección

Las importaciones de arroz siguen estancando los precios

«En unos días comenzará la recolección de los arroces más tempranos»

08/10/2020 Actualizado a las 10:59

El pasado 30 de agosto finalizaba la campaña de importación de arroz a la Unión Europea (UE), con un saldo de 1.656.047 toneladas (Tm) importadas de este cereal y transformadas en equivalente en blanco y en todas sus modalidades; paddy (cáscara), descascarillado-cargo, blanco y partidos.

Conviene recordar que las importaciones de arroz es la base principal del estancamiento de precios a la producción de este cereal en la UE desde hace ya más de cinco años. Periodo en el que a duras penas y con grandes dificultades se ha logrado superar los 300-320 €/Tm como importe percibido por los productores comunitarios.

Analizando dichas importaciones a la UE,  Reino Unido con su colonia de ciudadanos hindúes encabeza el ranking, con 349.972 Tm, de las que 325.766 corresponden al arroz tipo Indica (incluido Basmati, consumo favorecido por la arraigada costumbre de estos ciudadanos) y el resto, 24.206 Tm, corresponde a arroz tipo Japónica o redondo.

Le sigue Francia, que con sus 18.000 hectáreas de producción en la Camarga, al sureste del país, no producen lo suficiente para su consumo interno, y por tanto, son importadores natos de este producto, con un total de 239.557 Tm, al igual que Portugal, que importa 104.616 Tm, ocupando el puesto nº 6 de importadores europeos de arroz.

A continuación estarían los Países Bajos, que, con su preferencia de comprar arroz asiático, más barato que el comunitario, importan la nada desdeñable cantidad de 226.975 Tm./año. Terminamos con Italia que realiza determinadas operaciones para abastecer a su industria especialmente de arroz tipo Índica, para la producción de arroces vaporizados, adquiriendo anualmente, una cantidad que ha alcanzado las 120.247 Tm.

Tras ellos se encuentra España, con 112.699 Tm; Alemania, con 103.507 Tm; Bélgica, con 101.147 Tm; Bulgaria, con 59.869 Tm y Polonia, con 51.637 Tm. Sumando el resto de las importaciones de los demás socios comunitarios, sin llegar cada uno de ellos a las 50.000 Tm, la suma es de 185.821 Tm más. En conjunto, la cifra se eleva a un total de 1.656.047 Tm de las que 1.329.155 Tm corresponden al arroz tipo Índica y 326.891 Tm al de tipo Japónica.

La campaña y el mosquito del Nilo

Aparte del estancamiento de los precios, que preocupa cada año a los agricultores arroceros, en las Marismas del Guadalquivir la campaña se está desenvolviendo hasta el momento, y a unos días de comenzar la recolección de los arroces más tempranos (como Furia, Sirio y otros) con normalidad y sin grandes sobresaltos. Al menos, en lo que a ataques severos de Pyricularia grisea se refiere. No obstante, hay focos intermitentes, sobre todo en arroces de tipo Japónica, que son algo más sensibles a este hongo, dándose algunas incidencias destacadas en variedades como J.Sendra y Marisma.

Aparte de este hongo ya conocido por el sector, un nuevo «agente» se ha colado en la campaña arrocera, y no es otro que el mosquito del Nilo. En primer lugar, mis condolencias a los fallecidos por la picadura de este insecto, de cuya gravedad ya nos advirtieron en su momento, los médicos de Familia que nos asisten en los distintos Centros de Salud de nuestras distintas localidades.

Pero respecto al tratamiento fitosanitario entiendo que no se estuvo a la altura, pues no se trató con los productos adecuados (eso sí «políticamente correctos y registrados»), y si añadimos que se emplearon medios de pulverización de jardinería, la conclusión es que se llegó tarde y mal.

Actuaciones «cuestionables»

No se puede entender que para contener esta plaga, con el entorno donde se desarrolla y con un sector que dispone de 64 técnicos agrícolas directamente en campo, equipado con más de 20 avionetas agrícolas, dotadas de equipos de pulverización de nueva generación, dispositivos GPS en cada aeronave y una plantilla de pilotos con la mejor cualificación del mundo, se optara por los carrillos de jardinería e invernaderos, apropiados para estos menesteres, pero no para tratar arboledas de tres a más de 20 metros de altura. La ineficacia estaba servida.

Respecto del producto empleado, «Bacilus Turingiensis», es de lenta actuación, ya que actúa por ingestión del mismo por la larva, provocando la destrucción de su aparato digestivo y con ello su muerte. Pero no es, por tanto, eficaz para el mosquito adulto.

Ante esta situación, la Administración «competente», nos han dejado totalmente indefensos a sus picaduras, siendo la única herramienta disponible, el uso de repelentes. Entiendo que disponiendo de los elementos técnicos descritos y de productos fitosanitarios suficientes, como las piretrinas en el mercado, que hasta en cualquiera de nuestros hogares está disponible para la lucha de los piojos, podría haberse autorizado excepcionalmente su uso ante la gravedad de la situación.

Pero para ello hace falta que los puestos de dirección de los diferentes organismos los ocupen profesionales dispuestos a tomar las decisiones oportunas en cada momento y aplicarlas en tiempo y forma.