La climatología no da tregua al campo
«Si esta extraordinaria situación de sequía no termina de revertirse y comenzamos a tener precipitaciones, podría limitarse una vez más la rentabilidad del sector»
Señalaremos la relación entre el sector agrario y la climatología como una relación de amor-odio en la que los agricultores esperan cada año como este factor afectará a sus cultivos. Cada campaña trae penas y alegrías, sin embargo, en los últimos años las penas han sido más palpables con miles de millones de euros en pérdidas y daños; siendo la sequía uno de los riesgos más acuciantes.
Llevamos bastante tiempo reclamando recursos hídricos que palien sus consecuencias debido a la forma tan severa y crucial en la que inciden en las explotaciones agrarias. Durante la campaña precedente e inicio de la actual, sus efectos son cada vez más visible.
De hecho, los agricultores se han enfrentado a numerosas incidencias frecuentes para ellos, y otras que no lo han sido tanto. El invierno se está resistiendo, y rozando los últimos días de noviembre las temperaturas son inusualmente cálidas, por lo que estaríamos ante un retraso inquietante para el campo.
En peligro la rentabilidad del sector
De esta forma, si esta extraordinaria situación de sequía no termina de revertirse y comenzamos a tener precipitaciones, podría limitarse una vez más la rentabilidad del sector; provocando una recolección más temprana y un exceso de producción en el mercado.
Ya observamos una reducción de la oferta y por tanto de ingresos en aquellas plantaciones que han adelantado su maduración a causa de las altas temperaturas. Asimismo, esto supone que la oferta en el mercado de productos como la berenjena, el tomate o el calabacín sea mucho mayor a la esperada en esta época del año, desencadenando una caída del precio.
No obstante, la celeridad de maduración de los cultivos no implica que la campaña finalice antes; muchas de estas producciones son de ciclo largo o realizan dos ciclos, como sería el caso del tomate.
Por otro lado, si atendemos a los cultivos de cereal de la provincia, habitualmente la siembra del cereal se realiza tras haber tenido precipitaciones para que la humedad y las condiciones del suelo favorezcan que el grano pueda germinar adecuadamente; sin embargo, la extrema sequía que golpea a la provincia ha obligado al sector cerealista a sembrar en secano sin la seguridad de que se vaya a producir esa germinación, comprometiendo su rendimiento, y con ello su rentabilidad.
Si bien, cabe destacar que el desajuste climático no solo altera al desarrollo vegetativo de los cultivos, ya que supone a su vez un incentivo para la incidencia de plagas debido a que el calor contribuye a su propagación. Pepino, calabacín y pimiento estarían siendo los cultivos más afectados por pulgón en esta campaña; junto al tomate que no se libraría de la mosca blanca.
Recursos hídricos
En esta línea, es primordial y absolutamente necesario que se dispongan recursos hídricos suficientes y con un precio razonable para que los agricultores puedan seguir cultivando, y para que las personas puedan seguir bebiendo; teniendo en cuenta que en Almería se bebe y se come también.
El agua no es sólo un elemento esencial para la vida, que ya por sí sería una razón más que suficiente para actuar, sino que es el motor de actividades económicas muy importantes para Almería. No obstante, desde Asaja ponemos en valor la capacidad de adaptación del sector para enfrentar el constante cambio climático y conseguir salir a flote.
De esta forma, instamos a que se realicen inversiones que garanticen este recurso tanto en calidad como en cantidad; un recurso que no se debe politizar. Dar de comer a millones de personas debe ser el objetivo que nos marquemos para el presente, todo ello con un futuro cada vez más incierto y unos recursos que son cada vez más escasos. En definitiva «el agua necesita responsabilidad social» y en ese compromiso debemos participar todos.