La mujer rural
«Valga mi pequeño homenaje a fecha pasada del día de la mujer, vale de muy poco reconocer un solo día del año. Es mejor reconocerlos todos»
La mujer rural también celebra el día de la mujer trabajadora. Ella que no se arenga por nada y que lleva siglos luchando de forma callada, esa mujer que salía al alba a recoger fruta, a participar en la vendimia, o a segar, cuando la única forma de cosechar la mies era a base de brazo y hoz.
Que no se arrugaba cuando era necesario llevar las ovejas al monte o sacarlas de pastoría y que, además, era capaz de educar a los hijos y llevar las tareas del hogar a sus espaldas.
Que no se achicaban cogiendo una yunta y abriendo la besana para iniciar la siembra. O tirando del cabestro de la cuadrilla de mulas bajando las escarpadas laderas con las planchas de corcho a lomos de sus acémilas.
Ahora que la tecnología y la tecnificación ha llegado al campo para facilitar la dura labor agraria en las labores más agrestes, es cada día más frecuente ver cómo mujeres conducen tractores o maquinaria pesada, están al frente de una explotación ganadera o, sin ir más lejos, como en mi profesión ha irrumpido con fuerza; y en la práctica de la veterinaria rural, la veterinaria de campo, se desenvuelve con mucha destreza.
La historia de María, mi abuela
Hoy me viene a mi memoria la figura de mi abuela paterna, María, a quien recuerdo con la azada en ristre cavando los ajos, lechugas y patatas del huerto, para luego vender la cosecha en el mercado. Pero, como mi abuela María, había muchas Marías, o Montes, o Granadas, o Lucías o….. muchas mujeres que trabajaron duro en el campo o en la ganadería, que estuvieron a pie de campo luchando codo a codo con sus compañeros de vida.
Mi reconocimiento a esas mujeres que a base de lucha consiguieron que hoy la titularidad de una explotación ganadera sea compartida, que, aunque no deja de tener transcendencia y reconocimiento administrativo, es un logro reconocido. No recuerdo muy bien, yo era bastante pequeño, pero no creo que nadie, de puertas para dentro, pudiera decirle a mi abuela María que ella no era dueña o cotitular de la pequeña explotación de vacuno de leche que tenían.

Lo mismo pienso de tantas y tantas Marías repartidas por toda la geografía española, que como mi abuela compartían esfuerzo y satisfacciones.
Valga mi pequeño homenaje a fecha pasada del día de la mujer, vale de muy poco reconocer un solo día del año. Es mejor reconocerlos todos. Hay un símil muy ganadero o muy gráfico en el que un enganche de caballos en tronco, si un caballo tira y el otro no, el carruaje va a medio gas, pero si cada caballo tira en dirección contraria, en este caso el carruaje no avanza. Solo cuando hay armonía y cuando los dos caballos de tronco tiran con la misma fuerza y en la misma dirección se consigue avanzar a una óptima velocidad. Deberíamos ser como este tronco para avanzar en la dirección correcta y con velocidad adecuada.