La lluvia, la única alegría
Aceituna de mesa

La lluvia, la única alegría

«Da la sensación de que nadie sabe cómo controlar esta crisis y que la solución a corto plazo es la de siempre: que pague las consecuencias el consumidor»

05/04/2022 Actualizado a las 10:37

Vaya con el mes de marzo. Si nos veníamos quejando con anterioridad de los elevados costes derivados de los incrementos de todos los insumos, energía y transporte, entre otros, ahora nos encontramos que la situación se vuelve a complicar aún más por diversas cuestiones, entre ellas la guerra entre Rusia y Ucrania.

La huelga del transporte ha destrozado literalmente la cuenta de resultados de la industria agroalimentaria del mes de marzo, con pérdidas que en la mayoría de los casos serán irrecuperables por muchos esfuerzos que podamos hacer. Incluso algunos clientes ante la incertidumbre de la situación han tenido que buscar producto en otros mercados fuera de España.

Desgraciadamente esto no acaba aquí. Al precio de la energía que hemos pagado en el primer trimestre -cercano a los 300 euros el megavatio– vamos a añadir las subidas que nos trasladan a partir de abril nuestros proveedores: papel y cartón entre un 10 y 15%; cristal (tarros) más del 40%; la logística una subida del 10%…

Fletes marítimos

Pero, lo más sangrante de todo es el incremento de los fletes marítimos. Poner hoy un contenedor en Los Ángeles cuesta 15.000 dólares, en febrero costaba 12.000, pero es que en febrero de 2021 costaba 2.000 dólares.

¿Dónde vamos a parar señores? Dentro de muy poco el valor del producto que viaja en el contenedor será inferior al del coste del viaje. Con este escenario está claro que no queda más remedio que volver a hablar con los clientes y que acepten una subida de precios con la consecuente subida de la cesta de la compra para el consumidor y la pregunta del millón está clara: ¿hasta dónde vamos a llegar?

Da la sensación de que nadie sabe cómo controlar esta crisis y que la solución a corto plazo es la misma de siempre: que pague las consecuencias el consumidor y, después de pagar, ya vendrá alguien rajándose las vestiduras para defender qué se yo.

Y menos mal que ha llovido y nos podemos llevar una alegría, porque estaba viendo que íbamos a regar los campos con nuestras lágrimas.

Escrito por

Gabriel Cabello

Presidente de la Sectorial de Aceituna de Mesa de Cooperativas Agroalimentarias

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