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La ganadería, en peligro

Los lunes sin carne, los martes sin ovejas y el resto sin ganaderos

«Hay iniciativas políticas sin sentido cuyas consecuencias son la caída de renta agraria, incendios estivales que arrasan ecosistemas único o propagación de enfermedades»

06/10/2020 Actualizado a las 10:49

Me comenta un ganadero que ha leído en prensa una noticia que recoge la iniciativa de un grupo político para limitar el consumo de carne, prohibiendo su consumo un día a la semana. Entraríamos en una cuaresma obligatoria, pero esta vez, con su cumplimiento no alcanzaríamos indulgencias plenarias ni salvación para nuestras almas.

Rebusco en internet buscando el origen de la noticia, tratando de convencerme de que la estupidez humana no puede llegar a semejantes límites, y por fin la encuentro. Esta vez, la noticia, supera a la que apareció en forma de cadena de whatsapp sobre los derechos de nuestras vacas, ovejas y cabras para no ser ordeñadas, por considerarse eso una práctica machista y explotadora. Añadamos entonces un nuevo día a la semana, por ejemplo los martes sin queso, y los miércoles sin yogurt.

Sigo recopilando información y aparece otra noticia, esta vez en forma de meme, que más bien podía ser una «memez» o una «estupisandez» (que si estos vocablos no los recoge la Real Academia de la Lengua, debería tomar nota para una próxima ampliación porque formarán parte del nuevo lenguaje cotidiano). Esta es sobre la explotación sexual que sufren las gallinas robándole sus óvulos, que son los huevos de toda la vida, que fritos con patatas y jamón y alguna chuletilla de cordero no dejan de ser un manjar delicioso digno del mejor restaurante. Ufff, en este momento debo ser el ser más despreciable de la creación, como se me ocurre semejante atrocidad.

Añadamos a nuestra semana los jueves por ejemplo sin huevos, (despidamos este día de la tortilla de patatas y de las torrijas, no las torrijas mentales, de las que algunos hacen gala, sino de las otras, de las culinarias).

Gases de efecto invernadero

A estas alturas del artículo apenas me quedan ya días en mi semana y aún he de añadir la prohibición que hemos de imponer a nuestros rumiantes, bovinos, caprinos y ovinos, tanto salvajes como domésticos, para eliminar flatulencias al aire, según «han constatado científicamente», son los responsables del efecto invernadero. Añadamos en este caso un nuevo día semanal sin rumiantes, por ejemplo, propongo los viernes. Y el fin de semana se lo adjudicamos a los «ecologistas del asfalto y del hormigón» que deciden regresar a nuestros campos para poner en práctica extrañas ideas conservacionistas pero de espaldas a la madre naturaleza.

Y mientras tanto, nuestros ganaderos al borde de la quiebra y ven peligrar un sector fundamental para la economía y para el desarrollo de la España rural, que ya se están encargando de vaciar. Leyes inconexas y sin sentido cuyas consecuencias son la caída de renta agraria, incendios estivales que arrasan ecosistemas únicos, propagación de enfermedades, etc.

Este nuevo curso agropecuario que acaba de comenzar (nuestro lector sabe que comienza en San Miguel) se presenta movidito y cargado de sobresaltos, aún no hemos fijado los precios mínimos de producción, no hemos resuelto el principal problema para organizar las producciones agrarias, aún estamos negociando una nueva PAC, que con retraso marcará las directrices de los próximos años, sin olvidarnos del enorme problema del Covid, y el riesgo de confinarnos nuevamente.

Pero entonces, el sector primario, agricultores y ganaderos estarán al pie del cañón para producir alimentos, exponiéndose al Covid, pero eso sí, los lunes sin carne, los martes sin leche, los miércoles…… y de seguir así terminaremos con todo el sector agropecuario los lunes al sol.