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Porcino

Un mercado con presbicia

«Hoy la incertidumbre en el sector porcino es grande. El coste tan alto de las materias primas hace que el ganadero no tenga ningún beneficio por lo que produce»

06/06/2022 a las 18:32

Para los que vamos teniendo cierta edad la presbicia se convierte en una fiel compañera de viaje. Y cuando no tengo las gafas a mano, lo cual ocurre más veces de lo deseado, intento realizar todo tipo de gestos y estiramientos con el brazo para tratar de ver el contenido de una etiqueta o, en general, de un papel escrito. Pero si se trata de ver una pantalla de ordenador serán las muecas con la cara las que intenten dar claridad a lo que está frente a mí.

Pero se preguntarán ¿Qué tiene mi presbicia que no tenga la de otras personas? Pues nada en absoluto. Y ¿Qué hago hablando de folios y pantallas turbias cuando debería hablar del sector porcino? Pues a eso voy. Después de más dos años de pandemia, 2022 debería estar siendo un año frenético/excitante, de recuperación de muchas sensaciones y costumbres sociales perdidas, pero en absoluto olvidadas. Y debería ser también el de la recuperación de la actividad económica, del consumo, y en definitiva del movimiento de dinero que es lo que, nos guste o no, mueve al mundo.

Pero en este último caso no está siendo del todo así. No al menos en nuestro sector. Este año está siendo desordenado, y por más que me pongo las gafas para ver cómo está el sector no logro ver nitidez alguna…. Es el propio sector el que está inmerso en una presbicia notable.

Subida de las materias primas

Hace poco leí un artículo en este mismo diario sobre la complejidad actual en el mercado de las materias primas, con una volatilidad enorme que hace muy complicado tomar decisiones a la hora de cubrir las necesidades futuras. Pues bien, en el sector porcino el 70% del coste de producción es la alimentación animal, un 75% en estos meses en los que literalmente la materia prima se ha disparado. Y por lo tanto, dicha complejidad se traslada al quehacer diario de la ganadería porcina.

En efecto, no sé qué pasará mañana, pero hoy la incertidumbre en el sector porcino es grande. El coste tan alto de las materias primas hace que el ganadero no tenga ningún beneficio por lo que produce, la industria con una exportación a medio gas por la desaparición del imponente mercado chino tampoco vende aquí lo que esperaba durante la entrada de la época estival, por lo que no puede pagar mucho más al ganadero. A todo lo anterior se añade la inflación, que resta poder adquisitivo al consumidor elevando los precios.

Cerdo / Agrónoma

La guerra en Ucrania ha provocado lamentables e innumerables pérdidas humanas, y además ha supuesto un plus de presión en un mercado internacional de materias primas que ya estaba muy tenso. Los ciclos propios del sector se han roto.

Las materias primas no han dejado de subir desde el comienzo de la pandemia, este año el cochino subió de precio semanas atrás cuando no le tocaba, y ahora que le toca subir lo hace, aunque testimonialmente. Mientras, tenemos que cumplir con nuevos requisitos medioambientales, sanitarios y de bienestar animal.

Un tótum revolútum, un cóctel perfecto que, como digo, no deja ver con claridad qué es lo que tenemos por delante, cuestión esencial a la hora de tomar decisiones. Así que lo que toca ahora es apretar en el día a día, hacerlo como lo sabe hacer el sector y esperar a que esa presbicia, esa confusión en la que está inmerso el mercado de materias primas y el propio sector porcino, se aclare.

En una conversación reciente con un colega comentábamos la situación y me señaló el lado bueno de la situación actual: si los ciclos se han roto, este año es totalmente nuevo y puede ocurrir cualquier cosa, incluso después de verano que es cuando el ciclo del porcino se complica. En esta vida siempre hay que sacar el lado bueno de las cosas. Siempre.