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Sector ganadero

Momento para reflexionar

«La falta de atractivo por una profesión tan ancestral como importante hace que nuestros jóvenes no quieran emprender un camino empresarial ligado a la ganadería»

24/04/2023 a las 10:26

Hace unos días se publicaba un informe de la Agencia Europea de Estadísticas EUROSTAT, en el que se refleja una disminución de un 37% de las explotaciones ganaderas. Este dato tan frío y demoledor viene a reflejar la tendencia que ya, desde hace una década, se viene produciendo en España. Si bien, en honor a la verdad, hay que decir que el censo agrario no ha descendido, sino que en algunos casos ha sufrido un incremento, lo que está llevando a una concentración de explotaciones ganaderas.

Aquí cabe la reflexión. Y lo primero que podemos analizar es que la ganadería, tras los ataques furibundos que está sufriendo desde los sectores más ultraconservacionistas está abandonando las explotaciones que no son rentables en términos económicos. Este abandono de explotaciones pequeñas da lugar a un aumento en el número de animales en las explotaciones que sobreviven, para poder hacer frente a los elevados costes de producción debido principalmente a la subida de los fertilizantes, combustible y cereales para alimentar al ganado debido a la invasión de Ucrania.

Si ponemos el prisma en nuestro país, podemos observar que el patrón se va repitiendo con un agravante, el abandono de estas explotaciones pequeñas viene seguido de un abandono principalmente de las explotaciones situadas en los entornos rurales más pequeños con la consiguiente despoblación de estos pequeños municipios que año a año ven como sus habitantes se va perdiendo.

Bajada de las explotaciones de pastoreo

Otro aspecto a destacar es el descenso en las explotaciones de animales de pastoreo, principalmente pequeños rumiantes, ovino y caprino de aptitud láctea y cárnica. Aquí el abandono de las pequeñas explotaciones no está siendo absorbido por un incremento de efectivos en las explotaciones más rentables y sí observamos un descenso en el número de efectivos totales.

Este dato sí es preocupante debido a la gran capacidad regeneradora del ecosistema que tienen los sistemas de explotación ganadera con pequeños rumiantes, aplicaciones tan ancestral como el uso del majadeo como un sistema natural de abonado o prácticas como el manejo holístico de espacios públicos para regenerar la cubierta herbácea debido al uso del pastoreo extensivo con pequeños rumiantes son prácticas que en la actualidad pueden caer en desuso. No debemos de olvidar la importancia que los pequeños rumiantes y el uso del pastoreo tiene en la prevención de incendios, limpiando los montes antes de las épocas de máximo riesgo, limpiando el monte de maleza y evitando el avance del monte bajo que termina por asfixiar la diversidad de especies herbáceas.

Ovejas de la cooperativa CorSevilla / CorSevilla

Envejecimiento

Estos malos datos unido al peor de ellos, el envejecimiento de nuestros agricultores y ganaderos, donde la edad media se sitúa en 61,4 años de media y en Andalucía en los 60,4 con un casi 39% de ellos que ya superan los 65 años y que siguen al frente de las explotaciones por no encontrar relevo generacional.

Esta fría estadística debería ser punto de partida de una reflexión del sector y esta debería llegar más pronto que tarde. La situación actual del ganadero está marcada por una sequía atroz que venimos padeciendo en los últimos años y que en la campaña actual se ha agravado, y está originando un aumento en la presión de desvieje (número de animales de avanzada edad que no son rentables en términos de economía agraria y que se sacan del sistema productivo).

Esta presión de desvieje siempre es deseable cuando viene acompañada de un aumento del número de recría, pero desgraciadamente en estas circunstancias el ganadero no está cumpliendo debido a la falta de agua y las malas previsiones.

Otro elemento de reflexión es la edad de nuestros ganaderos y la poca tasa de reemplazo que existe, y todo ello a pesar de los incentivos y ayudas que se están poniendo desde las distintas administraciones. La falta de atractivo por una profesión tan ancestral como importante hace que nuestros jóvenes no quieran emprender un camino empresarial ligado a la ganadería.

Ganadero con sus ovejas / Agrónoma

Visión empresarial

La aplicación de una visión empresarial de la actividad ganadera siempre ha hecho de la ganadería una actividad poco atractiva para nuestros jóvenes, siempre hemos oído hablar del punto de vista «romántico» y de «tradición familiar» de nuestros ganaderos, pero ese punto de vista en nuestra España del siglo XXI no tiene cabida donde existen avances tecnológicos y aplicación de nuevas tecnologías que aplicadas a la ganadería pueden dar resultados muy satisfactorios.

Me consta el enorme esfuerzo que desde distintos ámbitos de la Administración se está haciendo para avanzar en la aplicación e investigación de nuevas tecnologías y de nuevos elementos de producción. Al margen de los centros propios de investigación y transferencia de conocimientos y de las Universidades, surgen los grupos operativos para el desarrollo de ideas innovadoras que den respuesta a los problemas que la ganadería de hoy tiene y es incapaz de resolver si apoyos.

Ganado ovino en extensivo / CorSevilla

Numerosos interrogantes

Me quiero centrar en este último punto para terminar mi reflexión, y aquí se plantean muchas interrogantes, pero la más importante es ¿por qué nuestros jóvenes no tiene iniciativas de reemplazo? ¿Por qué el sector agropecuario no les parece interesante? ¿Les llega toda la información en cuanto ayudas, nuevos sistemas productivos, apoyos que pueden recibir una vez hecha la instalación, aplicación de nuevas tecnologías, aplicación de líneas en desarrollo, transferencia de los resultados de investigación?

¿Por qué la Administración no reconoce la ganadería extensiva como un bien de interés social para el mantenimiento preventivo de los montes y el mantenimiento de la población en los núcleos rurales? ¿Por qué no existe una producción diferenciada de estas explotaciones?

Creo que a veces si no damos suficiente difusión de los avances que se van logrando y adaptando la explotación ganadera a los retos que nos va imponiendo la sociedad de consumo y los tiempos que vivimos, el ganadero no los recibe y, por tanto, no los aplica.

La ganadería en general y la ganadería de pastoreo en particular están atravesando una crisis y este es el mejor momento para encarar el futuro, siempre se dijo que si hacemos las cosas siempre igual obtendremos con toda probabilidad los mismos resultado, para cambiar los resultados debemos cambiar la forma de hacer las cosas. Aplicar a la ganadería una visión empresarial puede ser uno de los aspectos por los que empezar este camino.