Mujeres rurales, la esencia de Andalucía
«En la comunidad viven casi dos millones de mujeres que dan vida y garantizan la supervivencia de las zonas rurales»
La seguridad alimentaria, la trazabilidad en la producción agraria, la innovación, costes autónomos y seguridad social, sanidad y bienestar animal, PAC, el agua, la transferencia tecnológica o la perspectiva de género en el sector agrario fueron los temas que se analizaron y debatieron durante dos días en unas Jornadas Técnicas celebradas en el municipio almeriense de Roquetas de Mar, escenario de la celebración del 30 aniversario de Asaja Almería, que suscitaron gran interés entre los profesionales del sector.
Tuve el honor de ser invitada por el presidente y la secretaria general de la organización agraria, Antonio Navarro y Adoración Blanque, para hablar de la perspectiva de género en el sector agrario, lo que además me dio la oportunidad de escuchar los testimonios de mujeres que han roto moldes emprendiendo en pequeños municipios con proyectos innovadores.
Y es que hablar de las mujeres rurales de Andalucía es hablar de la esencia misma de esta región. De su historia, sus tradiciones y su cultura, pero también de esfuerzo, coraje y valentía. Hablar de mujeres rurales andaluzas es sinónimo de emprendimiento y vanguardia, y por supuesto de campo, de agricultura y ganadería.
Según datos de la Junta de Andalucía, el 90% del territorio de esta comunidad autónoma es rural y en él viven casi dos millones de mujeres que dan vida y garantizan la supervivencia de las zonas rurales.
Freno a la despoblación
Frenar la despoblación de la España vaciada se ha convertido en uno de los grandes retos de este siglo y en este desafío debemos situar a las mujeres y los jóvenes en el centro de cualquier acción, medida o política que quiera implementarse.

En AMFAR, tras 30 años impulsando el movimiento asociativo y recogiendo las demandas de las mujeres rurales españolas, constatamos su necesidad de empleo, de dotación de servicios e infraestructuras que les permitan su proyección profesional, gozar de independencia económica, de reconocimiento de su trabajo, de conciliar la vida personal y laboral para quedarse a vivir en los pueblos que las han visto nacer y crecer.
Diferentes estudios concluyen que, en esta década en España, se jubilarán seis de cada diez agricultores y harán falta más de 20.000 incorporaciones para garantizar el relevo generacional del sector agrario. En esta contienda es más que necesario contar con una PAC (Política Agraria Común) robusta y sólida que incorpore la perspectiva de género como eje vertebrador para incrementar el número de incorporaciones de mujeres a la actividad agraria.
Política Agraria Común
En Andalucía, el 40% del total de los perceptores de las ayudas directas de la PAC fueron mujeres en el 2019. Tres puntos por encima de la media nacional, que se sitúa en el 37%, según datos del Fondo Europeo de Garantía Agraria (FEGA). Además, en palabras de la Consejería de Agricultura, el 33% de los jóvenes que se incorporan al campo andaluz son mujeres, y están trabajando en la aprobación de un Estatuto de la Mujer Rural y del Mar que sirva de impulso a la incorporación efectiva de las profesionales más jóvenes; así como de nuevas emprendedoras que quieran iniciar un proyecto de vida en el medio rural andaluz.

El borrador del Plan Estratégico Nacional en el que se trabaja desde el Ministerio de Agricultura con los consejeros de la materia de las comunidades autónomas, recoge entre sus objetivos aumentar la participación de las mujeres y los jóvenes en el sector agrario para frenar la despoblación no sólo en España, sino también en la Europa vaciada. Una finalidad ambiciosa, que será muy difícil de alcanzar si no se implementan y acuerdan incentivos que estimulen y promuevan estas incorporaciones.
Hasta la fecha se habla de que las mujeres podrían recibir un 5% más en las ayudas acopladas, pero aún se desconoce cómo quedará el documento final. Lo que tenemos claro es que «un pueblo sin mujeres, se muere».
Un pueblo sin mujeres está abocado al envejecimiento, la masculinización y su progresiva despoblación. Trabajemos para que las mujeres ocupen un puesto cada vez más relevante en la economía andaluza y española. Apostemos por las agricultoras, ganaderas, socias de cooperativas, directivas agrarias, ingenieras técnicas agrícolas, enólogas, envasadoras, jefas de almacén, comerciales, … Apostar por las mujeres rurales en Andalucía y en España es crear empleo, frenar la despoblación y mantener un mundo rural vivo y dinámico.