Nacido bajo un buen signo
«Afrontaremos esta nueva etapa para el porcino español con determinación, que es, en definitiva, lo que llevamos haciendo desde siempre»
Un nuevo año ha entrado, y siempre es momento de reflexión sobre lo que queremos y deseamos para los próximos 366 días, que 2024 es bisiesto.
Y tenemos que ser positivos así que, para dar título a este artículo, me he permitido el lujo de cambiar el título de una vieja canción de blues que Albert King cantaba allá por 1967 y que como su género indica era una canción triste y melancólica. La canción «Nacido bajo un mal signo» daba título al álbum.
Como digo, el año comienza y las materias primas, principal variable de coste del sector, están en una senda bajista que alivia la rentabilidad del negocio. Por otro lado, la montanera encara sus últimas semanas con un clima que está «viniendo de perlas», con animales bien alimentados de abundantes bellotas y pastos que nos harán disfrutar, dentro de unos años, de sus productos curados de exquisita calidad.
Pero, a la vez, los nuevos tiempos acarrean nuevos desafíos. España se puede convertir en el proveedor principal de Europa, al menos en cuanto a la carne de cerdo se refiere. El reto de garantizar la seguridad alimentaria en Europa en este producto es una gran responsabilidad, y más en estos tiempos en los que Europa se ha dado cuenta de que cualquier acontecimiento internacional la puede dejar desprotegida, como ya hemos visto con el déficit energético a raíz de la guerra entre Rusia y Ucrania.
Nuevos retos
Pero últimamente están sucediendo algunas cosas que dificultan ese posicionamiento como factor de garantía alimentaria en Europa. De hecho, llevamos ya dos años reduciendo la producción de animales. Y ¿por qué ocurre esto? Pues ya lo hemos señalado otras veces…
Las reglas que Europa está imponiendo al sector están afectando a su productividad y están transformando la ganadería en sentido contrario al que han deseado siempre. En efecto, las restricciones en términos de herramientas para combatir los problemas sanitarios, las incesantes exigencias medioambientales y de bienestar animal, tienen sus consecuencias.
Una de ellas es la dificultad de gestionar una mayor mortandad de la cabaña, y otra la necesidad de adaptarse para cumplir con la incesante normativa publicada recientemente. Y la única solución que ha encontrado el sector para combatir estas cuestiones es la concentración. Estructuras más grandes y modernas que faciliten el manejo de los animales y que gestionen mejor todas las obligaciones administrativas que deben satisfacer. Como digo lo contrario del deseo de muchos políticos.
El sector porcino español, líder en Europa y orgulloso de serlo, ha vivido con anterioridad otros episodios llenos de dificultades y cambios, y los ha sabido resolver con esfuerzo, perseverancia y sacrificio, adelantándose en muchas ocasiones a la transformación que se le ha ido solicitando en las últimas décadas, hasta llegar a lo que hoy somos. Afrontaremos esta nueva etapa con determinación, que es, en definitiva, lo que llevamos haciendo desde siempre.
Por cierto, la canción de blues antes mencionada tenía un estribillo que decía: «Si no fuera por la mala suerte, no tendría suerte alguna». En nuestro caso, y por toda la trayectoria recorrida, nuestra canción se titularía «nacido bajo un buen signo» y su estribillo sería algo así como «si no fuera por el esfuerzo continuo, no hubiéramos llegado a sitio alguno».