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Reforma de la PAC

Una negociación inteligente

«No nos equivocamos si vaticinamos un resultado negativo para Andalucía, pero ante esta situación caben alternativas para las estrategias negociadoras»

08/02/2021 Actualizado a las 10:45

Isaías Pérez Saldaña, posiblemente uno de los mejores consejeros de agricultura de la Junta de Andalucía en opinión generalizada del propio sector, bautizó como una «negociación inteligente» la que realizamos con Bruselas en el 2007/2008 en el sector algodonero y que permitió la consolidación del sector en un nuevo escenario y con una aplicación y regulación diferente en algunos aspectos con respecto a Grecia, el otro y principal país productor de la Unión Europea (UE).

El estado actual de las negociaciones de Andalucía con Madrid de la aplicación de la próxima reforma de la PAC, presenta una situación poco esperanzadora en cuanto a resultados positivos para nosotros. En efecto, casi todas las Comunidades Autónomas, con mayor o menor entusiasmo, están de acuerdo con una convergencia y reducción de regiones de aplicación acelerada frente a la posición andaluza que no puede aceptar la rapidez con la que estos mecanismos, creados por el propio Ministerio en su día, pretenden instalarse por directrices de la UE.

No nos equivocamos si vaticinamos un resultado negativo para Andalucía, pero ante esta situación caben alternativas para las estrategias negociadoras. Una, aceptar lo irremediable con el consiguiente disgusto y ruido político que nada va a solucionar ni ayudar al sector agrario andaluz.

Dos, aceptar a cambio de compensaciones o dossieres pendientes o nuevos que pueden ser necesarios o útiles. En todas la reformas tanto generales como sectoriales de la PAC, siempre ha habido un capítulo de excepciones o concesiones individualizadas para tal o cual caso o país.

La principal región agraria

Hay un principio básico siempre respetado y por otra parte lógico y es que nunca se legisla ni se ha legislado contra la principal potencia agraria a nivel de la UE y esto es de aplicación a nivel autonómico en España. No se puede legislar contra los intereses de la principal región agraria de nuestro país y de la UE.

El ministro de Agricultura, Luis Planas, durante la negociación europea / MAPA

Cómo evitar esto sería la tercera opción y, en mi opinión, la mejor o al menos la más razonable: Una reforma de dos velocidades. La Unión Europea ha utilizado este recurso o mecanismo cada vez que le ha hecho falta. Existen infinidad de ejemplos. En la gran ampliación comunitaria de los 12 PECOS (países de la Europa del Este), 10 entraron simultáneamente y Bulgaria y Rumanía después porque se retrasaron en alcanzar las exigencias mínimas necesarias.

En la Unión Monetaria exactamente igual a la hora de autorizar el uso del euro como moneda única europea y en reformas sectoriales se ha aplicado en varias ocasiones. Por tanto, si Andalucía necesita ir más despacio por su diversidad y características estructurales que la hacen muy diferente del resto de comunidades autónomas, negóciese y aplíquesele una velocidad menor, tanto en el proceso de convergencia, haciéndola más asumible, como en la reducción de regiones, segmentándolas en el tiempo, escalonándolas progresivamente.

Hay que dejar claro que no existe temor ni oposición a las reducciones regionales ni al proceso de convergencia lo que se intenta es evitar o suavizar los desequilibrios que producirán ambos procesos si se hacen de manera brusca.

Sería otro claro ejemplo de negociación inteligente.