Otra vez a movilizarse
«Necesitamos claridad de ideas en los que nos gobiernan y la seguridad de que no siempre vamos a ser los agricultores los pagadores de sus políticas»
Podríamos decir que otra de las tareas que los agricultores andaluces tienen que realizar, además de las habituales en sus campos, es la de la movilización o al menos así está siendo en los últimos tiempos. Salimos a protestar por unos aranceles arbitrarios, antes de la pandemia por unos precios justos y ahora nos obligan a protestar en defensa de la PAC.
Que la agricultura es la moneda de cambio que todo político tiene más a mano para contentar a otros ya no hace falta explicárselo a nadie, bien sea por conflictos aeronáuticos, por acuerdos comerciales con países menos desarrollados o por cualquier otra política… Al final, negociamos con la agricultura.
Europa nos pide que seamos más verdes, que seamos más eficientes energéticamente, nos pide también mayor seguridad alimentaria, que seamos sostenibles, integradores para que mujeres y jóvenes vean el campo como un proyecto de futuro… y nos pide que lo hagamos con menos recursos.
Ser punta de lanza
El campo andaluz es consciente de que esos cambios son necesarios y los compartimos. Además, estamos dispuestos por importancia, por volumen y por tradición a ser la punta de lanza, como ya lo somos, de una agricultura moderna, que sienta las bases a generaciones venideras en defensa de la naturaleza, la biodiversidad y sostenibilidad de la agricultura. Sin embargo, no queráis cosechar antes de sembrar, porque esa lección ya la deberíais haber aprendido.

Si un agricultor hace una inversión para modernizar su explotación contando con unos ingresos para poder amortizarlos en seis u ocho años y vosotros se los recortáis en dos por una convergencia acelerada a la que nadie te obliga, estás asfixiándolo financieramente. ¿Y así queremos atraer a los jóvenes y a las mujeres a una agricultura moderna pero insegura que mañana no sabe por qué va a ser otra vez moneda de cambio?
La incertidumbre es mala en cualquier negocio pero más aún en el campo, en el que también dependemos de la meteorología. Por eso, necesitamos claridad de ideas en los que nos gobiernan y la seguridad de que no siempre vamos a ser los agricultores los pagadores de sus políticas.
Andalucía es agricultura. En la mayoría de sus pueblos, la empresa más significativa es su cooperativa, así que pensar muy bien qué queréis de nosotros… O integramos a los jóvenes o les compramos una maleta.