Sobre el Pacto Verde europeo y las estrategias ‘De la Granja a la Mesa’ y Biodiversidad
«¿Cómo conciliar estas exigencias a los productores europeos con las que deben realizarse a los productos importados?»
El Pacto Verde Europeo tiene el objetivo central de convertir la UE en el primer bloque mundial climáticamente neutro a 2050. Se trata de una iniciativa comunitaria, independiente, no obligada por acuerdos multinacionales y que refleja la preocupación y la necesidad de dar respuesta urgente al cambio climático y a sus consecuencias potenciales.
Se presentó en diciembre de 2019 y en síntesis, es una hoja de ruta hacia una economía más sostenible en la que los retos del cambio climático se conviertan en oportunidades. Contiene una serie de propuestas legislativas, de estrategias y planes de acción, de instrumentos de financiación y otras iniciativas no legislativas.
Siendo importante todo el paquete mencionado anteriormente destacamos las estrategias De la Granja a la Mesa , o en el argot comunitario F2F ( Farm to Fork) y la de Biodiversidad, por ser las que más afectan directamente al sector agrario de una manera especial .
Presentadas en 2020
Ambas fueron presentadas en mayo de 2020 por la comisión Van der Layen como una de sus iniciativas fundamentales, y sus objetivos generales tuvieron una buena acogida en la mayor parte de los estados miembro, no así sus detalles cuantificados sin análisis de impacto previo que han sembrado numerosas dudas e interrogantes sobre sus efectos en la producción agraria e incluso en las importaciones europeas sin ir más lejos.

Análisis de la propuesta
Es fácil y normal estar de acuerdo aspirar a un sistema alimentario justo, saludable y respetuoso con el medio ambiente pero, cuando analizamos algunos de sus propuestas numéricas, surgen los temores y preguntas sin respuestas.
Así, fijan los siguientes objetivos. En materia de fitosanitarios, fija reducir para 2030 un 50% el uso y riesgo de pesticidas de síntesis y un 50% el uso de pesticidas de alto riesgo.
En fertilizantes, reducir un 50% del exceso de nutrientes, especialmente fósforo y nitrógeno, y del 20% del uso de fertilizantes.
En antimicrobianos, reducir en un 50% las ventas de antimicrobianos para los animales de granja y en acuicultura. Sobre superficie ecológica, al menos el 25% de la superficie agraria europea deberá ser de agricultura ecológica. En cuanto a ‘superficie dedicada a elementos de alta diversidad’, al menos el 10% de superficie agrícola contendrá elementos de paisaje de alta diversidad como los márgenes multifuncionales, charcas, terrazas, muros, etc.

¿Objetivos sectoriales?
Llegado este momento, surgen las preguntas. ¿Cómo se medirá el progreso de los EEMM (Estados Miembros) hacia los objetivos del Pacto Verde Europeo y sus estrategias mencionadas (De la Granja a la Mesa y la Biodiversidad en 2030?¿Existirán objetivos sectoriales o serán globales por Estado miembro?. Se tendrá en cuenta el punto de partida de cada Estado miembro y de cada sector?.
Y es que existen muchos sectores, y me refiero en concreto a los que producen bajo el sistema de producción integrada, que han estado haciendo grandes esfuerzos durante muchos años, habiendo reducido al máximo la cantidad de productos fitosanitarios y fertilizantes utilizados. Por tanto, puede que no tengan tanto margen de maniobra ya que el uso de agroquímicos está muy ajustado.
Principio de reciprocidad
Pero, ¿cómo conciliar estas exigencias a los productores europeos con las que deben realizarse a los productos importados?, y es que si no es así, las asimetrías se acentuarían y nos situaríamos en claras desventajas competitivas. Es fundamental tener en cuenta y aplicar el principio de reciprocidad. Análisis de impacto, tiempo para alcanzar los objetivos, flexibilidad para la adaptación y financiación serán elementos imprescindibles.