Lo que no puede ser, no puede ser
«Cuando se plantea la ecuación: granja pequeña y económicamente viable, nunca llego a dar con la solución y menos conociendo toda la normativa nueva que se deberá cumplir de aquí a 2024»
Si uno lee este título lo que se le viene a la cabeza es seguir con el dicho…. «y además es imposible».
Una vez más volvemos a escuchar declaraciones sobre la consideración de las granjas porcinas en España como grandes (‘macro’), y siempre pienso lo mismo: para grandes las que construyen en China, que son explotaciones de 9 pisos de altura, creando complejos que albergan desde 30.000 hasta 84.000 madres… una locura.
Ese sí que es un sistema de macrogranjas, que contrasta claramente con el que tenemos en nuestro país. Durante la tramitación del nuevo Real Decreto de 2020 (RD 306/2020) que regula las granjas porcinas fue el propio sector quien pidió a la Administración que se siguiera limitando el tamaño de las mismas, cosa que, por cierto, no ocurre en los demás países de Europa, donde no existen limitaciones.
Como decía al principio, por aquí siguen diciendo que tenemos granjas grandes y desconozco el tamaño que querrían que tuvieran, pero no es posible ser pequeño hoy en día en un negocio que tiene que afrontar múltiples requisitos de calidad así como nuevas y rigurosas exigencias normativas cada año.

Ya he comentado en artículos anteriores que nuestro sector tiene una gran responsabilidad y lleva años trabajando en ello, con un esfuerzo inmenso que le ha llevado a ser referencia mundial. Y lo ha hecho respecto a la sanidad animal, medio ambiente y bienestar animal.
Es cierto que las exigencias tanto de los países que nos compran como de las personas que consumen nuestros productos aquí cambian a lo largo del tiempo, y con ello también cambia la legislación que nos afecta, pero en un negocio que se mueve por céntimos la única forma de seguir siendo rentables hoy en día es aumentar nuestra eficiencia, y para ello, entre otras cuestiones, es necesario encontrar un tamaño adecuado.
Con ello conseguimos tener o subcontratar, entre otros, equipos técnicos apropiados que nos puedan ayudar a cumplir con todos los requisitos legales que hoy están en vigor, y sobre todo prepararnos para aquellos que vienen este mismo 2022 (Sistema SIGE, formación, medición de emisiones y aplicación de técnicas adecuadas para su reducción) y otros en un futuro próximo (reducción de emisiones, instalaciones…)
Por eso, cuando se plantea la ecuación: granja pequeña y económicamente viable, nunca llego a dar con la solución y menos conociendo toda la normativa nueva que se deberá cumplir de aquí a 2024.
Además de los jabalís, ¿saben qué clase de granjas han provocado una mayor expansión de la Peste Porcina Africana en Europa del Este y en China? Las que tenían un menor nivel de bioseguridad. ¿Y saben qué tamaño tenían? Pues eso.
Así que no, que me perdonen pero no, en España y en Andalucía no hay macrogranjas. Hay granjas con el tamaño adaptado a las rigurosas exigencias legales, permitiéndoles además mantener la actividad ganadera con una rentabilidad mínima para el futuro.
… Y si quien nos representa defendiera esta idea y además la calidad de nuestros productos, ¡Eso ya sería «la caraba»!