El presupuesto de la Unión Europea (Parte I)
«El sistema actual, a pesar de sus bondades, está dando síntomas de insuficiencia o agotamiento»
La principal virtud o aspecto diferencial del presupuesto de la Unión Europea (UE) sobre los presupuestos nacionales y su aprobación es que el comunitario se hace para un marco plurianual, actualmente de siete años. La discusión o negociación nacional es cada año, en cambio la comunitaria es una vez cada siete, con ajustes y revisiones intermedias o a medio camino.
Tanto en un caso como en otro son negociaciones laboriosas, baste imaginar una UE de 28 países para llegar a un acuerdo y que al mismo tiempo hay que negociarlo con el Parlamento Europeo. Tradicionalmente, el acuerdo se cierra en horas de madrugada como dato curioso no exento de cierto golpe de efecto.
La operativa presupuestaria está basada en dos premisas fundamentales: los ingresos anuales deben cubrir los gastos anuales y la financiación procede casi exclusivamente de los recursos propios. La primera impide la generación de déficit y la segunda no necesita los recursos de deuda pública o similares.
Pero, ¿Cuáles son los recursos propios que conforman el capítulo de ingresos?
El primero de ellos son los denominados «Tradicionales», formados por los derechos de aduana o aranceles establecidos a las importaciones en general, los derechos agrícolas y cotizaciones aplicables a ciertos productos (azúcar, isoglucosa, etc.) suponen aproximadamente un 15%.
El segundo recurso propio está basado en las transferencias anuales que cada Estado Miembro tiene que hacer procedente de aplicar un porcentaje próximo al 1% del IVA estimado a recaudar. Es el recurso propio del IVA. Supone un 12 o 13%.
El tercero y más importante está basado en el Producto Interior Bruto (PIB) o recurso propio del PIB. A efectos prácticos este recurso cuadra las necesidades de los ingresos porque para completar su techo, la cantidad resultante necesaria se reparte proporcionalmente según el porcentaje del PIB de cada Estado Miembro respecto al PIB total comunitario. Este recurso financia la mayor parte del presupuesto de la UE y suele representar algo más del 70% de los ingresos.
Los recursos segundo y tercero son directamente proporcional a la importancia económica del país, por tanto, a mayor IVA recaudado y mayor PIB, mayor aportación al presupuesto.
Existen otros ingresos menores provenientes de las retenciones e impuestos del sueldo de los funcionarios comunitarios, cobro de multas o sanciones impuestas a empresas sobre todo en materia de Competencia, etc., que suponen un porcentaje relativamente pequeño.
Pero también hay ciertos mecanismos de corrección para financiar el Cheque Británico o para compensar a ciertos países por diferentes circunstancias, siempre ligadas a lo que cada uno aporta y recibe.
El sistema actual, a pesar de sus bondades, está dando síntomas de insuficiencia o agotamiento, debido sobre todo a la necesidad de hacer frente a los nuevos retos o desafíos a los que se enfrenta la Unión Europea y a la resistencia de los Estados Miembros a incrementar sus aportaciones o desembolsos, asunto del que os continuaré escribiendo en la próxima ocasión.
Dimas Rizzo
Presidente de la Interprofesional del Algodón