¡Quiero ser un lobo guerrero!
«El sector ibérico no lucha unido, no mira hacia el mismo lugar. No nos comportamos como «lobos guerreros» siguiendo una estrategia común»
Hace algo más de un mes comentaba que todas las organizaciones del sector estaban alertando de la grave situación en la que se encontraba el porcino ibérico debido a los efectos del Covid-19 y de la misma forma señalaba que todos estábamos pidiendo, tanto a nivel nacional como europeo, herramientas que nos ayudaran a gestionar esta realidad difícil e inesperada. Así ha sido y así está siendo. Escritos al Ministerio de Agricultura español, a la Dirección General AGRI de la Comisión Europea… pero las respuestas hasta este momento han sido las mismas: nada, que no lo ven.
Sigo pensando que de una forma u otra hay que desarrollar la exportación; investigar bien en cada mercado qué producto o productos pueden ser los idóneos; y, como ya hizo el cerdo de capa blanca hace tiempo, evolucionar desde unas exportaciones puntuales basadas en oportunidades a sistemas de exportación planificados a lo largo del año, con destinos cada vez más diversos, adaptándose en cada momento a las circunstancias de los mercados. Esto nos alejará o suavizará los ciclos «malos» que temporalmente golpean al sector.
Pero volviendo a las respuestas actuales de las administraciones, no nos queda otra que seguir insistiendo ya que en ello nos va parte del futuro. Uno se pregunta ¿qué más hay que ver? Animales que se venden por debajo del coste de producción, contratos con la industria que no se cumplen, o si se cumplen ha sido a un precio inferior a lo pactado y muchas veces con la condición de que el productor se convierta en industrial teniendo que hacerse cargo del proceso de curación de los jamones… ¡como si eso nos fuera a resolver el problema!
Que no recibamos ayuda ya se vislumbraba en mi anterior artículo, pero ¿por qué tiene que ser así? ¿por qué hay sectores que sí han recibido ayudas y el nuestro no? ¡Quiero ser un lobo guerrero! Quizá no hayan oído esta expresión «lobo guerrero», pero estoy seguro de que cada vez la escucharán más.
«Wolf warrior»
Así es como China se refiere a sus diplomáticos que ahora tienen la tarea de mostrar al mundo que ellos son el poder en ascenso. Digamos que los diplomáticos han reemplazado la diplomacia y la sutileza por la intimidación y la amenaza como vía para contrarrestar las acusaciones occidentales de que el coronavirus se originó en su país.
Y el nombre lo han tomado de una serie de películas de aquel país «wolf warrior» sobre combatientes chinos que derrotan, evidentemente, a mercenarios liderados por Occidente.
Tengo el honor, porque así lo siento, de representar al sector porcino andaluz ante organizaciones públicas y privadas tanto regionales como nacionales. Pero como he puesto de manifiesto en otras ocasiones, el sector ibérico no lucha unido, no mira hacia el mismo lugar. No nos comportamos como «lobos guerreros» siguiendo una estrategia común, fijando un objetivo y trabajando todos juntos para conseguirlo.
Desgraciadamente, en el sector dominan los intereses individuales por encima del beneficio común y eso nos lleva a ser un grupo de lobos solitarios. Todos sabemos que un solo lobo difícilmente consigue su objetivo, y casi siempre acaba mal.
Los lobos se organizan. Cada uno tiene su papel concreto, pero todos actúan para conseguir un fin mayor… la supervivencia. Es hora de dejar de mirar cada uno a un lado distinto y poner el foco en el mismo objetivo: la conservación y desarrollo de nuestra actividad.
Yo quiero ser un lobo guerrero. Mejor aún, quiero que el sector se comporte como tal. Dejemos de ser lobos solitarios de una vez.