Tomate, fresa, aceite… la «resiliencia» andaluza
Panorama económico

Tomate, fresa, aceite… la «resiliencia» andaluza

«El Covid ha demostrado que la especialización agraria de Andalucía no es un problema, sino una solución para muchos problemas»

22/02/2021 a las 18:50

El Covid-19 ha puesto de moda la palabra «resiliencia», que es la capacidad de adaptación de un sistema en una situación adversa. A partir de ahí, toda la articulación del plan de reconstrucción europea está basado en lograr una economía más resiliente frente a nuevos embates. Para ello ha puesto el foco en la doble transformación energética y digital del tejido productivo. Pero si algo ha imprimido verdadera resistencia a la economía andaluza en los últimos meses ha sido una agricultura con un nivel de profesionalización y tecnificación altísimo. Y muy singularmente el sector aceite de oliva, los frutos rojos de Huelva y las hortalizas de Almería.

Los últimos datos publicados por Extenda con el balance de las exportaciones en 2020 así lo constata. Las ventas de empresas andaluzas en el exterior han caído más de un 12%, pero este desplome habría sido muy superior si no hubieran venido al rescate las hortalizas (cuyas exportaciones crecen un 4,4% y se sitúan en 3.370 millones de euros), las frutas (que suben un 2,5% hasta 2.657 millones) y los aceites y grasas (que apenas retroceden un 2% hasta los 2.572 millones, y que dada la mejora de los precios del aceite de oliva ya estaban creciendo más del 9% en diciembre). Todo ello en condiciones extremadamente complejas para una actividad económica que obviamente no admite el teletrabajo.

El crecimiento futuro

¿Qué habría sido de la economía andaluza si no tuviera uno de los sectores agrarios más potentes de Europa? El crecimiento futuro de la agricultura tecnificada hará a Andalucía más «resiliente», y eso exige avances en energía y digitalización… Pero sobre todo más y mejores infraestructuras de agua y una regulación que no penalice la producción y la investigación europea frente a terceros países.

El plan de resiliencia sitúa como objetivo principal la lucha contra el cambio climático; sin embargo, en Europa se ha dejado de hablar de otros problemas acuciantes para el futuro próximo, como la tensión de precios que puede existir a medio y largo plazo en torno a la producción alimentaria, dado que se espera un aumento de la población que generará una gran tensión sobre las capacidades agrícolas actuales (léase el breve ensayo «Hambre de Tierras» de Paolo de Castro). El Covid ha demostrado que la especialización agraria de Andalucía no es un problema, sino una solución para muchos problemas… y ahí está el ránking de exportaciones para constatarlo.

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