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Melón y sandía

Una primavera muy incierta

«A estas alturas son muchos los que han decidido aplazar la decisión de la siembra o incluso han decidido descartarlo»

07/02/2022 a las 10:45

Nos encontramos ante unas fechas vitales para conocer cómo va a ser la campaña de primavera de melón y sandía que producimos en Almería. La radiografía en estos momentos es la de una importante reducción de las plantaciones, y especialmente en el caso de melón, pero aun así nada es seguro y la foto inicial podría variar.

Todavía nos encontramos en las fechas habituales para el trasplante, y es más, todavía pueden darse cambios de decisión de última hora, especialmente para melón, pues necesita menos tiempo en semillero que la sandía, pero lo que es cierto es que a estas alturas son muchos los que han decidido aplazar la decisión de la siembra o incluso han decidido descartarlo.

El motivo es que tras unos meses de estabilidad en las cotizaciones la mayoría de los agricultores han apostado por continuar con las plantaciones el mayor tiempo posible. Y es más que lógico, el cambio de cultivo es una decisión que tiene su coste, y ya sabemos en qué nivel se encuentran abonos, fertilizantes, energía o agua, todo eso sin contar mano de obra y los gastos de la semilla.

Y si encima sumamos experiencias de años anteriores con la primavera, a lo que se añade la competencia externa, y la falta de garantías en los precios en origen, es de entender que muchos estén sopesando asumir mayores riesgos y viendo si compensa o no cultivar en primavera. Puede que incluso al final se decidan a realizar un ciclo de primavera pero de otros productos menos costosos como calabacín o pepino.

Melones / Asaja Almería

¿Rentabilidad?

El melón ha sido un producto que ha ido perdiendo fuelle en los últimos años en nuestra provincia, víctima de la poca o nula rentabilidad; y todo parece indicar que a pesar de la leve recuperación en campañas pasadas, la oferta va a reajustarse más.

La situación es imprevisible, ya que pueden llegar cambios en el último momento. Lo que sí vuelve a ponerse en evidencia es que la agricultura es una actividad de riesgo, en la que la apuesta recae en la espalda del agricultor, que se la juega en cada decisión. Años buenos hay pocos, muy pocos, es comprensible que en estos momentos muchos apuesten por evitar las prisas, que como dice el dicho no son buenas consejeras.