Así están afectando las intensas lluvias al olivar: daños en la aceituna, retrasos y mucha erosión
La Red de Alertas e Información Fitosanitarias lanza un aviso sobre el correcto uso del cultivo en esta situación
Las intensas lluvias están haciendo imposibles las labores en las explotaciones andaluzas, sobre todo en la parte oeste y, en el caso del olivar, está retrasando mucho la recolección. De hecho, voces del sector dan por hecho que la campaña se prolongará hasta el mes de marzo.
En el caso de la provincia de Córdoba, por ejemplo, COAG avisa que «la campaña se encuentra retrasada y posiblemente cuando se continúe con la recolección la producción sea menor a la prevista por el fruto que ha caído al suelo». Una situación que se da, también, en otras zonas como Sevilla.
La Red de Alerta e Información Fitosanitaria ha lanzado un aviso sobre cómo actuar ante el episodio de lluvias intensas, destacando que los episodios de lluvias prolongadas y de elevada intensidad, que pueden ocasionar problemas de cierta relevancia en las explotaciones olivareras.
Para empezar, en cuanto a la recolección, consideran fundamental «iniciar la recolección de forma temprana, contar con una adecuada mecanización, una correcta preparación del terreno, un buen diseño de la plantación y un sistema de formación del árbol orientado a maximizar la eficiencia».
Asfixia radicular
«Los principales problemas asociados a estos eventos anómalos de precipitación son: asfixia radicular, daños físicos en la arboleda, erosión del suelo, dificultad en la realización de las labores culturales e incremento de la incidencia de enfermedades», aseguran.
Para combatir la asfixia radicular, que se produce por un encharcamiento prolongado o altas dosis de humedad, desde la RAIF recomiendan implantar sistemas de drenaje, nivelar el terreno y adoptar sistemas de manejo del suelo que mejoren su estructura y porosidad.
Daños en los árboles
Respecto a los daños en los árboles, sobre todo rotura de ramas, inclinación del árbol o depreciación de la aceituna, aconsejan la aplicación de tratamientos a base de compuestos cúpricos.
Por último, la erosión hídrica constituye el principal problema medioambiental del olivar, ya que provoca pérdidas irreversibles de suelo, el anegamiento de parcelas situadas en cotas inferiores, deterioro de infraestructuras, colmatación de embalses y aumento del riesgo de avenidas y desbordamientos.
Por ello, es necesario diseñar bien la plantación, con bancales y terrazas si es necesario, y conservación de cárcavas permanentes.