Pedro Llorente: «No creo que haya una bajada drástica de los precios del aceite los próximos años»
Entrevista

Pedro Llorente: «No creo que haya una bajada drástica de los precios del aceite los próximos años»

Fundó Aceites Llorente para comercializar el aceite de oliva que su familia lleva produciendo desde hace generaciones en un olivar tradicional

19/06/2019 Actualizado a las 08:05

Pedro Llorente es uno de los rostros visibles de la nueva generación que se está haciendo hueco en el sector agrario. Comenzó su formación académica cursando arquitectura, pero pronto se dio cuenta de que su verdadera pasión era el campo y, más concretamente, los olivares que su familia posee en tierras cordobesas desde hace varias generaciones.

-¿Cómo se fundó Aceites Llorente?
-Mi familia produce aceite en una finca de Llanos del Espinar, en Córdoba, desde hace siete generaciones. A esta finca matriz se le han ido uniendo otras de los alrededores. Comencé a venderlo poco a poco, al principio a través de la marca de una cooperativa y después con nuestra propia marca. Segovia, Madrid y Sevilla fueron los primeros sitios donde comenzamos a hacernos un hueco, aunque también conseguimos clientes en Francia, Suiza y México.

-¿Qué variedades de aceituna usa la empresa?
-Dentro de la empresa tenemos dos marcas diferenciadas. Aceites Llorente, por su parte, es un «coupage» de hojiblanca, picuda y picual y que producimos en envases destinados al uso doméstico y de restauración. Por otro lado, tenemos también Aceites 2L, un «coupage» de hojiblanca y picuda, una ceite con más carácter, que está más enfocado a un mercado premium.

-¿Utilizan un sistema tradicional para su olivar o han apostado por el superintensivo?
-Nosotros creemos firmemente en el olivar tradicional, ya que es lo que hemos heredado y estamos muy satisfechos con el rendimiento. Los olivares de Aceite Llorente están en tierras de secano, aunque el suelo es muy bueno, lo que hace que haya olivos centenarios que aún producen de manera muy importante. Es cierto que el sistema superintensivo produce mucho más volumen de aceite, pero creemos que, en gran parte, es por que sacrifica la calidad, algo fundamental para nuestro producto. Sí es cierto, por otra parte, que estoy convencido de que el olivar tradicional, a la larga, debe transformarse en ecológico para poder obtener un hueco en el mercado, más aún en el momento en el que las miles de hectáreas de superintensivo que se están plantando en España empiecen a dar sus frutos. Nuestros olivares no son ecológicos, pero sí es cierto que llevamos a cabo numerosas medidas que tienden hacia este sistema. Por ejemplo, no labramos, sino que dejamos que el suelo tenga cubierta vegetal para que el terreno de las fincas, con una orografía muy quebrada, pueda resistir con más facilidad.

-¿Piensa que los precios del aceite de oliva mantendrán su tendencia a la baja en los próximos años?
-No creo que el aumento de producción vaya a ocasionar una bajada radical de los precios, el mercado internacional está demandando muchísimo aceite de oliva. Sí estoy convencido de que en el mercado nacional, las cotizaciones van a bajar mucho, sobre todo en el aceite a granel. No obstante, estoy convencido de que al nicho de mercado hacia el que se enfoca Aceites Llorente, el premium, no afectará tanto, el cliente internacional va a seguir estando y no hay tanta competencia.

-¿A qué país exportan más aceite?
-Sin duda, a México, es donde más vendemos y proveemos, incluso, a una marca hostelera internacional. Creemos que la razón del éxito es que es un aceite de muy buena calidad que llega a buen precio, algo que en España es mucho más complicado, ya que hay más competencia.

-¿Qué imagen tienen en el exterior del aceite de oliva español?
-En ese ámbito hay que trabajar mucho aún, ya que en estos años nos hemos dado cuenta de que hay empresas de aceite de oliva muy importantes a las que no le interesa mandar un buen producto al exterior. Piensan que, como hay países en los que la cultura del aceite de oliva no está tan arraigada como en España, pueden mandar productos con menor calidad. Eso nos perjudica a todos, ya que se instala la creencia de que el aceite español no es bueno, cuando es todo lo contrario. Además, en algunos países, como México, pagan un precio bastante alto por el aceite de oliva, casi 7 euros el kilo, por lo que hay que darle un producto excelente.

Mercados internacionales

-Hay países, como Grecia o Turquía, que «batallan» con España en los mercados internacionales de aceite, ¿cuál es la clave para posicionarse por encima de ellos?
-Para empezar, estoy convencido de que el aceite español es de mucha mejor calidad que el proveniente de otros países. Por otro lado, recientemente hemos hecho un análisis en Aceites Llorente en el que hemos comprobado que el aceite español todavía no está posicionado a nivel mundial, en cuestión de creencias, tan bien como el italiano, a pesar de que la mayoría de aceite que se exporta desde Italia es español, solo que envasado con sus marcas. Debemos hacernos un hueco en el imaginario colectivo, que la población mundial sepa que el mayor productor de aceite de oliva es España y hacer que esa idea cale en mercados tan importantes como Estados Unidos, por ejemplo. Si logramos instaurar la idea de que el aceite de oliva español es de muy alta calidad, nos va a ser más fácil posicionarnos como aceites premium y, por tanto, no sufriremos tanto las bajadas de precios.

-¿Falta cultura del aceite de oliva también por parte de los consumidores españoles?
-Sí, y la culpa es del sector, no nos preocupamos de enseñar al cliente qué es lo que vendemos. En eso, el sector del vino nos lleva años de ventaja, pero el objetivo es que, al igual que sucede en él, se considere al aceite de oliva como un producto de calidad, que se varíe de aceite según los gustos y que en los restaurantes haya diferentes tipos para elegir. Para nosotros es muy importante crear esa cultura, por lo que hacemos catas en las que un experto analiza a qué se debe el sabor, olor y color de cada aceite, e intentamos que los clientes sepan en qué consiste todo el proceso de obtención del aceite.

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