Aranceles: semana clave para el campo andaluz
Este lunes termina el plazo de presentación de alegaciones para evitar una posible subida de impuestos a los productos ya afectados o la entrada de otros nuevos
El campo andaluz se la juega este lunes , en un partido decisivo que está en manos de la Unión Europea y Estados Unidos, en el que se podría dar la vuelta a la mala situación económica que están atravesando los productores agrarios desde hace ya casi tres meses.
Y es que el 13 de enero, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, someterá a revisión el establecimiento de aranceles impuestos a productos agroalimentarios europeos desde el pasado 18 de octubre por los subsidios irregulares al consorcio Airbus, siendo España (y por ende, Andalucía) uno de los países más castigados.
Se cierra, por tanto, el plazo de consulta pública y presentación de alegaciones para evitar la nueva amenaza de Trump que está robando el sueño a los agricultores andaluces, ante la posibilidad de que la Casa Blanca, una vez concluya la revisión, decida aumentar dichos impuestos del 25% al 100% a los productos agroalimentarios ya afectados (como la aceituna de mesa, el aceite de oliva embotellado, el vino, el queso, los cítricos o la carne de porcino, entre otros) o que incluya productos nuevos hasta ahora exentos (como el aceite de oliva a granel).
Peligran las exportaciones
Los aranceles suponen un grave daño para las exportaciones agroalimentarias andaluzas (679 millones de euros comercializados en Estados Unidos en 2018), perjudicando especialmente a dos sectores claves de la economía local, regional y nacional como son el aceite de oliva y la aceituna de mesa.
Las interprofesionales de ambos sectores, Interaceituna y Aceites de Oliva de España, junto a la del sector vinícola, OIVE, han exigido al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, «que se sitúe al frente de los intereses españoles para defender con contundencia los productos nacionales», ya que «no es posible confiar únicamente en el papel negociador de la Unión Europea», considerando que «tiene que ser España directamente la que intensifique la batalla por unos sectores que están sufriendo la expulsión del mercado americano».
En este sentido, el presidente de Interaceituna y de Asaja Andalucía y Asaja Sevilla, Ricardo Serra, ha declarado que «no se utilice a la UE como excusa para no abordar desde España el liderazgo que debe ejercer como país más afectado dentro de la Unión Europea». «El Gobierno tiene que actuar en paralelo a la UE, tal y como han hecho otros Estados de la Unión», ha subrayado, pues «si la situación va a peor y no se ha hecho nada, el Gobierno de España será responsable del descalabro que sufra el campo».
Falta de reacción
Por ello, ha solicitado una «reunión urgente» con Pedro Sánchez para tratar este tema, después de que las organizaciones de los sectores agroalimentarios afectados se hayan reunido ya con la ministra de Industria, Comercio y Turismo entonces en funciones, Reyes Maroto, y con el titular de Agricultura, Luis Planas, ambos con continuidad en el nuevo Gobierno de coalición PSOE-Unidas Podemos.
Las interprofesionales del Aceite de Oliva, Aceituna de Mesa y Vino, ante la preocupación «y la falta de reacción a los daños que se están produciendo en sectores tan importantes para la economía» han acordado «apoyar unánimemente las acciones de protesta y el calendario de movilizaciones que Asaja proponga junto al resto de organizaciones y Cooperativas», ha apuntado Serra.
Reunión ministerial
Por su parte, en la reunión mantenida entre Reyes Maroto y Luis Planas con el sector, el Gobierno ha defendido su actuación y ha transmitido a los sectores afectados que ya se han mantenido «cuatro reuniones bilaterales» con las autoridades del país norteamericano.
Durante el encuentro, además, se ha informado de la reciente reunión entre la ministra de Comercio española y el comisario de Comercio europeo, Phil Hogan, quien está previsto que este miércoles viaje a Washington para mantener reuniones bilaterales acerca de los aranceles impuestos por Estados Unidos a los productos europeos.
La ministra ha asegurado que Hogan ha abierto la puerta a lograr una solución negociada con Estados Unidos, ya que, según el comisario, hay un «cambio de actitud», pues parece que Estados Unidos está más abierto a la negociación. «Si EE.UU. está en posición de negociar, tenemos que aprovechar esa ventana de oportunidad», ha señalado Maroto.
Una afirmación que no convence al sector agroalimentario, que reitera que desde el Ejecutivo nacional se debe incrementar la presión en Bruselas para que actúe a favor de revertir los aranceles adoptados cuanto antes.
Trabajo en la UE
Desde la imposición de contramedidas por Estados Unidos en octubre, el Gobierno de España ha informado al sector que ha estado trabajando en el seno de la Unión Europea para paliar sus efectos, a través de la movilización de mecanismos de apoyo (dentro y fuera de la PAC). Hasta la fecha, la Comisión Europea ha anunciado, por un lado, la activación de mecanismos de ayuda de gestión de crisis de la PAC, como la ayuda al almacenamiento privado, y por otro lado, la activación de medidas de promoción en terceros países y en el mercado interior.
Así, en noviembre se adoptó el programa de trabajo para 2020, que prevé destinar 200,9 millones de euros para programas de promoción, en los que se incrementa la financiación comunitaria y se flexibiliza la posibilidad de cambiar de país de destino.
Por otra parte, a través de ICEX, España está reforzando los programas e instrumentos de promoción ya consolidados, que apuestan por diferenciar y reforzar la alta calidad y diversidad de nuestros alimentos y vinos.
Por último, y como cierre a la reunión ministerial, Planas y Maroto han solicitado a las asociaciones del sector información acerca del impacto que los aranceles están teniendo en sus empresas, para poder argumentar mejor la defensa ante la Unión Europea de nuevas medidas compensatorias. Un llamamiento al que el sector ha respondido alegando que «no es momento de impresiones, estudios de impacto o más análisis, sino de acciones contundentes».
Respecto a la ayuda al almacenamiento privado, medida aprobada para contrarrestar las dificultades derivadas por la injusta imposición de aranceles de Estados Unidos al aceite de oliva, el propio ministro de Agricultura, Luis Planas, ha reconocido que no ha funcionado. «No estamos contentos con el resultado de las dos primeras licitaciones, porque no ha conducido a una retirada del mercado suficientemente significativo para tener una influencia positiva. Hay que actuar si queremos evitar que los precios vayan hacia abajo», ha explicado. La próxima licitación tendrá lugar del 22 al 27 de este mes de enero.
Contador de daños
El próximo sábado se cumplen tres meses desde la imposición de los aranceles por la Administración Trump. Unos impuestos que han causado un enorme perjuicio en Andalucía donde, según estimaciones iniciales, los daños «pueden alcanzar los 600 millones de euros anuales», mientras que en la provincia de Sevilla, «se aproximarían a los 200 millones anuales», según estimaciones de Asaja Sevilla.
Los sectores más afectados empiezan a hacer balance de daños. Y la factura es dramática, pues la cuota de mercado conquistada por el vino y el aceite español está seriamente amenazada. Así, el sector olivarero prevé dejar de exportar en 2020 unas 150.000 toneladas de aceite (casi un 15% de sus exportaciones globales) como consecuencia de las tarifas comerciales y se verían seriamente afectadas también las 75.000 toneladas de aceitunas de mesa que se exportan a Norteamérica.
El vino español está sufriendo una caída en su facturación de hasta el 25% en Estados Unidos y las naranjas y las mandarinas han perdido prácticamente la totalidad de sus ventas en ese país, al que se exportaban nada menos que 17.000 toneladas de cítricos.