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Entrevista

Carlos Carrascosa: «A raíz de la Xylella, la Junta se ha percatado del riesgo de los viveros ilegales»

El presidente de Asociaflor Andalucía y gerente de Viveros Sevilla asegura que llevan extremando la cautela en la importación de plantas desde 2013

04/09/2019 Actualizado a las 13:17

La Asociación Andaluza de Viveristas y Floricultores (Asociaflor) fue «pionera» en dar la voz de alarma ante la Administración andaluza sobre el alto riesgo fitosanitario que supondría el contagio de la bacteria Xylella fastidiosa, que amenaza a cultivos como el olivar y los cítricos andaluces. Así lo asegura el presidente de la entidad, Carlos Carrascosa, que añade que «desde 2013 los viveristas andaluces venimos extremando las precauciones en la importación de plantas susceptibles de hospedar esta enfermedad».

Al hilo de esto, denuncia «la pasividad» de la Administración ante «los viveros clandestinos o ilegales», que «han existido siempre porque, durante mucho tiempo, las autoridades competentes han mirado hacia otro lado”. Ahora, ante la elevada probabilidad de que entre la bacteria Xylella fastidiosa en Andalucía, «la Administración se ha percatado del peligro que supone esta actividad ilegal», afirma Carrascosa.

-El sector olivarero está actualmente alarmado por la llegada a España de la bacteria que ha destruido más de un millón de olivos en Italia, la Xylella fastidiosa. ¿Se están exigiendo más controles a los viveros?
-Lo primero que hay que decir sobre la Xylella es que cuando llega a un país se queda y que en estos momentos no hay ningún plan B para ejecutar de inmediato. La situación es preocupante, pues no hay ni fitosanitarios que la eliminen ni genética que la tolere. No obstante, los viveros andaluces, a través de Asociaflor, fuimos los primeros en dar la voz de alarma ante la Junta de Andalucía, concretamente en octubre de 2013, y desde entonces venimos extremando la cautela en la importación de plantas que vendemos a las explotaciones agrícolas. Es decir, estamos exigiendo el cumplimiento estricto de la normativa vigente con el objetivo de evitar toda contaminación, y ahí están los miles de resultados negativos (el cien por cien) de contagios que nos avalan. Somos un sector muy sensible con este tipo de peligros y siempre hemos actuado desde la responsabilidad y hemos mostrado nuestro apoyo a la Administración para evitar la entrada de ésta y otras bacterias y enfermedades que supondrían un durísimo revés para nuestro sector agrícola.

-¿Qué recomienda a los agricultores ante el riesgo de contagio?
-El riesgo de contagio de la Xylella es muy grande, y no sólo para un cultivo en sí como el olivar, sino también para la vid, los cítricos o los frutales de hueso, por ejemplo. Por eso, al sector agrario solo le queda, de momento, eliminar todo foco que se descubra para evitar su expansión y esperar a que las innovaciones fitosanitarias y/o los hallazgo genéticos permitan cultivar variedades que sean tolerantes o resistentes a dicha bacteria. Pero además de la Xylella fastidiosa, a los cítricos andaluces les amenaza otra bacteria más dañina incluso. La bacteria Candidatus Liberibacter, que causa la enfermedad conocida como Huanglonbing o HLB. El insecto vector está ya en Galicia y va bajando por Portugal. Aún no se conoce en España, pero sería catastrófico para todo el sector citrícola que coincidieran las dos al mismo tiempo.

Viveros «en la sombra»

-La asociación ha sido muy beligerante con los viveros ilegales, denunciando el peligro de contagio de enfermedades que supone para el campo andaluz el comercializar plantas sin controles fitosanitarios. ¿Cómo está la situación?
-Los viveros ilegales o clandestinos han existido siempre, y ha sido así porque durante mucho tiempo la Administración ha mirado hacia otro lado. Desde Asociaflor Andalucía hemos ido denunciado esta práctica desde hace ya muchos años y parece que ahora, a raíz de la elevada probabilidad de que entre la bacteria Xylella fastidiosa en la región es cuando la Administración se ha percatado del peligro que supone esta actividad ilegal. Para la Administración antes no era un problema porque no le afectaba a ella directamente, aunque sí de forma grave a los viveros legales. No obstante, he de decir que en la última reunión de la Mesa de Sanidad Vegetal de la Junta de Andalucía, la Dirección General de Producción Agrícola manifestó que desde ya, actuaría con determinación contra esta actividad ilegal. Esperamos que así sea.

-Muchos de estos viveros clandestinos surgieron a raíz de que la demanda de plantas de almendro era muy superior a la oferta. ¿Continúan las listas de espera?
-El boom del almendro provocó que emergieran viveros que operaron en la sombra sin control sanitario ni genético, esparciendo por los campos españoles no se sabe bien qué variedades, pues no hay garantías, tampoco sanitarias, sobre el origen de este material. La demanda de plantas de almendro actualmente continúa siendo elevada, pero está equilibrada con la oferta, por lo que el agricultor ya no debe tener problemas para encontrar su producto y poderlo plantar cuando desee.

Cultivos en auge

-¿La fiebre por conseguir plantas de almendro podría repetirse con otros cultivos actualmente en auge, como por ejemplo, el aguacate?
-Los viveros de aguacate siempre han estado ahí, con una producción de plantas bastante estable, pues la expansión del cultivo está muy condicionada por el clima dado su sensibilidad al frío. No obstante, es cierto que se ha incrementado esta producción debido a la demanda de agricultores que asumen mayores riesgos y que establecen este cultivo subtropical en zonas donde jamás se han cultivado antes. En cualquier caso, diría que otro cultivo que está experimentando quizás más interés que el aguacate y con mayores posibilidades de expansión en el territorio nacional es el pistacho. Con una tendencia al alza del consumo de este producto y con la escasa producción mundial, se dan buenas condiciones agronómicas en nuestro país para establecer plantaciones y eso se refleja también en los viveros.

-Además de presidente de Asociaflor es, desde hace 17 años, gerente de Viveros Sevilla. ¿Qué producción tiene la empresa?
—Mi padre, Francisco Carrascosa, fue uno de los fundadores de la empresa en 1969. Desde su apertura, venimos produciendo plantones de cítricos y otras especies frutales y ornamentales, comercializando alrededor de 800.000 plantas al año. Disponemos de 12 hectáreas de invernaderos en cuatro centros de producción (dos en Sevilla y dos en Huelva). En los últimos 20 años, la citricultura ha cambiado mucho y prácticamente el 70% de las plantas de cítricos que se comercializan son de variedades protegidas. Actualmente producimos variedades de la mayoría de los obtentores más reconocidos en el panorama internacional como Avasa (España) de la que somos socios fundadores, Eurosemillas (Universidad de California), Biogold (Sudáfrica), IVIA (España), etc. Aparte de la actividad viverística, cultivamos 70 hectáreas de cítricos que vendemos en el mercado europeo.

—Las variedades protegidas, al limitar el número de hectáreas, ¿suponen un freno al crecimiento de las empresas viveristas?
—Al viverista le interesa producir variedades interesantes y, efectivamente, la limitación de producción frena las ventas de plantas. De ahí que los obtentores vegetales, conocedores de estas circunstancias, no suelan licenciar a demasiados viveros, ni exprimir el precio al viverista que, en definitiva, es su compañero de viaje.