Claves de la campaña oleícola: Menor producción, más controles y buenos precios
El calor persistente y la falta de lluvias están haciendo estragos en los olivos y comprometen tanto la cantidad como la calidad de las aceitunas
En la provincia de Sevilla se están recolectando las primeras parcelas de olivar de almazara, pues cada vez son más los olivareros que buscan producir esos aceites de oliva virgen extra tempranos, primando la calidad sobre la cantidad.
Algunas almazaras empiezan a funcionar y salen al mercado los primeros aceites de oliva virgen extra frescos, cada vez más demandados, aunque este año la climatología no lo está poniendo nada fácil. De hecho, en el valle del Guadalquivir se están alcanzando temperaturas casi diarias de alrededor de 30 grados, y «al llevar la aceituna a la industria con este calor se aumenta el riesgo de que, organolépticamente, surjan atributos negativos en el aceite de oliva, como el cocido», explica el director gerente de la cooperativa Oleoestepa, Álvaro Olavarría.
Por ello, de las 19 almazaras que componen esta entidad de segundo grado, «alguna empezó ya a molturar la semana pasada, otras comienzan esta misma semana y la mayoría abrirán a partir de la fecha tradicional del 1 de noviembre», apunta.
Olavarría señala que «lo habitual, al menos en la zona de influencia de Estepa, es empezar la recolección cuando bajen las temperaturas y haya un poco de humedad, aunque si en las próximas semanas no se da esa situación climatológica, habrá que tomar decisiones».
Preocupación en el campo
El calor persistente, unido a la sequía, es hoy «la mayor preocupación de todos los olivareros» ya que «no sólo está en juego la cantidad y la calidad de la presente campaña, sino que se compromete la producción futura del olivar, por el daño que se le hace al árbol».
En este sentido, Olavarría explica que hoy en día todos los olivos se recolectan con vibradores. Al estar el suelo tan seco, sin humedad, «el movimiento de la vibración provoca la rotura de muchas raíces, por lo que el daño queda en el olivo, que requerirá de mucho tiempo para recuperarse».
El estrés hídrico que sufren los olivos está provocando pérdidas irreparables en la producción. Por ello, empiezan a surgir voces que piden a la Junta de Andalucía que revise a la baja el aforo del aceite de oliva presentado el pasado 24 de septiembre, en el que se estimaba una cosecha de 1.050.300 toneladas de aceite en Andalucía y más de 5,25 millones de toneladas de aceituna para molturar en la campaña 2021-2022.
En el caso del aceite, esta cantidad supone una reducción del 5,5% respecto a 2020-2021 y un descenso del 4,5% en comparación con la media de las cinco últimas campañas. No obstante, según la organización agraria COAG, «este aforo difícilmente pueda cumplirse ante la falta de lluvia en una época crucial para el olivo, y en una situación de sequía». Por ello, COAG insiste en que «se actualice el aforo y se lleve a unas cifras que se correspondan con la situación actual del campo, porque el aforo de la Junta condiciona mucho el mercado».
La climatología será clave, sin duda, en la evolución de la campaña oleícola, a falta todavía de conocer los datos del arranque de campaña 2021-2022, correspondientes al mes de octubre, y que en breve hará públicos la Agencia de Información y Control Alimentarios (AICA), dependiente del Ministerio de Agricultura. Por ahora, parece que los rendimientos grasos en aceitunas son mejores que en la campaña precedente, por lo que todavía puede haber sorpresas.
En cualquier caso, «estamos en un momento crítico en la aceituna, el de la lipogénesis, cuando se sintetizan los ácidos grasos en el interior de la aceituna y se hace el aceite». Por tanto, «si sigue sin llover en los próximos días y no hay humedad, se puede afirmar que la producción va a mermar en cantidad y en calidad», sentencia el director de Oleoestepa.
Precios
En cuanto al comercio, la campaña oleícola arranca con un precio en origen del aceite de oliva 1.000 euros por tonelada más caro que el año pasado en todas las calidades. Así, el lampante cotizaba en 2020 a 1.850 euros la tonelada y la cotización actual es de 2.850. Y por los nuevos aceites de oliva virgen extra (AOVE) se están pagando unos 3.600-3.700 euros la tonelada, frente a los 2.600 de la campaña anterior. En cuanto a los AOVEs de la campaña anterior, que quedan poquísimos, se están haciendo operaciones alrededor de 3.500 euros la tonelada.
Se trata de precios dignos para el productor y considerando un aforo que apunta a una caída de la producción «se estima un ejercicio estable en cuanto a precios». No obstante, el hándicap está en cómo repercutirá esta subida de precio en origen al consumidor.
«Por ahora, nadie quiere tomar la decisión de subir los precios en los lineales. Los operadores están esperando a ver si se consolidan estos precios o si, por el contrario, se trata sólo de una burbuja al inicio de la campaña, por lo que actualmente apenas hay demanda de aceite de oliva y se están agotando existencias de la campaña pasada», apunta Álvaro Olavarría.
Nueva Norma de Calidad
La campaña oleícola 2021-2022 se caracterizará, además de por la menor producción y por unos precios razonables, por exigir mayores controles. Así, el pasado 1 de octubre entró en vigor el Real Decreto 760/2021, de 31 de agosto, por el que se aprueba la norma de calidad de los aceites de oliva y de orujo de oliva en el que, entre otras medidas, se establece la necesidad de implantar un sistema informatizado que recoja los datos de los movimientos de aceites de oliva y de orujo de oliva a granel.
Este sistema de trazabilidad, que se ha denominado REMOA (Registro de Movimientos Aceite de oliva y de orujo de oliva a granel), «es una importante novedad que viene a dar mayor transparencia al sector», subraya Olavarría.
En este sentido, explica que «cada movimiento de aceites a su salida de almazara, industria refinadora, envasadora, operador, etc., debe comunicarse en tiempo real». Toda la información y características de un determinado lote de aceite «le acompañará hasta que la botella llegue a la tienda para ser comprada por el consumidor, asegurando así que haya una calidad trazada».