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Sanidad vegetal

Estos son los consejos de la RAIF para evitar los daños del barrenillo en el olivo

Para impedir los daños provocados por este insecto es imprescindible hacer un buen manejo de los restos de la poda

18/06/2019 Actualizado a las 12:30

En esta época es, en muchas zonas de Andalucía, cuando se finaliza la poda en el cultivo del olivar. Por ello, la Red de Alerta e Información Fitosanitaria de Andalucía (RAIF) recuerda que es conveniente hacer una correcta utilización de los restos de material vegetal (ramas, hojas, etc), que se encuentran esparcidos por la parcela. «Debemos realizar el manejo adecuado para evitar la proliferación de barrenillo (Phloeotribus scarabaeoides), que se dirigen a las ramas de un diámetro entre 5 y 10 cm para realizar las puestas.

Este insecto, como recuerda la RAIF, pasa el invierno en forma de adulto resguardado en galerías que excavan en la unión de hojas y pequeñas ramas. Con la llegada del buen tiempo, que coincide con las tareas de poda, salen de sus refugios para dirigirse a las maderas y depositar sus puestos. Las galerías que realizan provocan la pérdida directa de producción a través de la caída de frutos y la rotura de la parte final de los brotes con reducción de la producción para la próxima campaña.

Actuar con rapidez

Desde la RAIF advierten que, en el caso de que se observen orificios de entrada del barrenillo en ramas «se deberá proceder a la poda y destrucción de los órganos afectados». «Para evitar esta incidencia en el cultivo, se debe actuar con rapidez y retirar o eliminar todas aquellas ramas procedentes de la poda», aseguran desde la red andaluza.

Las maderas de poda que vayan a ser aprovechadas para un posterior uso deben ser guardadas en lugares herméticamente cerrados entre el 1 de mayo y el 31 de octubre, y seguir las medidas reguladas por la Ley 43/2002 de 20 de noviembre de Sanidad Vegetal, desarrollada en Andalucía mediante la Orden de noviembre de 1981:
– Leñeras herméticamente tabicadas y cerradas
– Zanjas o trincheras, cubiertas con, al menos, 25 centímetros de tierra.
– Albercas, quedando en este caso la leña cubierta de agua.
– Cualquier otro método que suponga un aislamiento hermético de la leña al exterior.