La cooperativa oleícola de Guadalcanal da el salto al modelo del siglo XXI
Olivar

La cooperativa oleícola de Guadalcanal da el salto al modelo del siglo XXI

Modernización, digitalización e internacionalización son algunos de los pasos dados en esta campaña

04/07/2022 Actualizado a las 07:35

La cooperativa oleícola San Sebastián, de la localidad serrana de Guadalcanal, en Sevilla, apuesta su futuro a una sola carta: la mejora de la calidad. Así, desde los últimos años, la cooperativa viene dando saltos en términos cualitativos, logrando afianzar en esta campaña 2021-2022 los pilares sobre los que se sostiene una empresa del siglo XXI, esto es, la ampliación y modernización de sus instalaciones, la digitalización y la internacionalización.

La cooperativa, que integra a unos 500 socios y a unas 4.300 hectáreas de olivar tradicional y de secano, afronta la segunda cosecha más productiva de su historia, con alrededor de 9,2 millones de kilos de aceitunas molturadas (el récord está en una producción de 11,5 millones de kilos de aceitunas).

Este incremento productivo (en la campaña anterior no se alcanzaron siquiera los 4 millones de kilos de aceitunas) ha sobrepasado la capacidad de la bodega de la cooperativa, que se ha visto obligada a tener que almacenar fuera hasta 600.000 kilos de aceite. Por ello, «estamos inmersos en un proyecto de ampliación y mejora de instalaciones», declara el presidente de la entidad, Antonio Fontán, con el objetivo de «ampliar la capacidad de la bodega en un 60%».

Esta obra «estará finalizada antes del inicio de la nueva campaña oleícola (que arranca en noviembre)» y a esta mejora se suman otras como «el cambio de la cubierta de toda la nave, que abarca casi mil metros, cuyas obras están pendientes de los últimos remates», y también «hemos afrontado en esta campaña la remodelación del patio de recepción, lavado y pesado, agilizando la entrada de aceituna y evitando las colas para descargar la cosecha, minimizando así las pérdidas de calidad en el fruto del olivo», explica el presidente.

Digitalización

La Cooperativa Olivarera Andaluza San Sebastián ha dado otro paso de gigante apostando por las nuevas tecnologías. «Hemos automatizado la fase de recepción. Así, cada socio, acercando su tarjeta a un lector y marcando en pantalla las parcelas de las que procede su carga, obtenía inmediatamente un ticket con el peso de su cosecha».

Además, «todos los depósitos de la bodega, tanto los nuevos bidones que se instalen objeto de la ampliación, como el resto, contarán con unos nuevos sensores de presión. Esto nos ayudará a saber la cantidad de aceite que hay en cada depósito y nos protegerá en caso de incidencia, pues si en algún momento se produce una bajada de presión no prevista, saltará una alarma».

Presentación del aceite Guadalimón de la cooperativa de Guadalcanal / Agrónoma

Antonio Fontán asegura que «la modernización es un objetivo a largo plazo», por lo que «seguiremos por esta senda, pues tenemos pendiente modernizar maquinarias del proceso de envasado y etiquetado».

Comercialización

La cooperativa vende su aceite tanto a granel como envasado bajo sus dos marcas: Sierra de Guadalcanal y Guadalimón, en honor a la variedad autóctona de la Sierra Norte de Sevilla, la aceituna pico limón. Estas dos enseñas han cosechado un amplio palmarés internacional, pues en esta campaña el aceite Sierra de Guadalcanal premium, con aceitunas cogidas en verde y molturadas en frío, ha logrado medalla de oro tanto en el «Olive Japan 2022» celebrado en Tokio, como en el «NYIOOC World Olive Oil Competition» de Nueva York, metal también conquistado, tanto en ésta como en anteriores, por el monovarietal Guadalimón, que se encuentra entre los 100 mejores aceites de oliva virgen extra del mundo de la guía Evooleum.

La sociedad se ha propuesto crecer en las ventas de envasado, y por lo pronto, «superamos las cifras comercializadas el año pasado en unos 24.000 kilos de aceite». La entidad envasa «bajo demanda» y comercializa sus marcas en el mercado interior. En este sentido, el presidente avanza que «estamos en negociaciones para ver si, a partir de septiembre, podemos colocar nuestras marcas en una gran cadena de distribución nacional, además de entrar en el canal Horeca (hoteles y restaurantes)».

En cuanto las ventas a granel, la cooperativa San Sebastián ha dado un giro apostando por la internacionalización, ya que, a diferencia de lo que venía sucediendo, «el 50% de la oferta se ha comercializado este año fuera, concretamente, en Italia y Portugal».

Aceites de la cooperativa San Sebastián de Guadalcanal / Agrónoma

La entidad se asoma a la ventana de la exportación con ambición, y para prepararse para entrar en otros mercados donde la demanda de aceite de oliva está creciendo exponencialmente, como es el caso de Norteamérica, «vamos a iniciar el proceso de certificación en calidad y seguridad alimentaria IFS y BRC, las más demandadas a nivel internacional», señala Antonio Fontán. Estas siglas vendrán a sumarse a las normas ISO 9001 y 14001 que tenía la cooperativa como punto de partida en su estrategia de calidad.

Próxima cosecha

El sustento económico de Guadalcanal depende de la agricultura, concretamente del olivar, cultivo que se extiende alrededor del 20% del municipio sevillano. Se trata de un olivar tradicional, de secano y con muchos de sus árboles centenarios.

La cosecha está muy influenciada por la vecería del olivar, que hace que haya grandes diferencias de producción entre un año y otro. Así, respecto a la próxima campaña oleícola 2022-2023, las previsiones son «poco halagüeñas», pues «a la vecería hay que sumar la prolongada sequía y la reciente ola de calor sufrida en el mes de mayo, que ha afectado a la flor del olivo».

Esto «nos hace prever que nos situaremos en una cosecha corta», augura el presidente de la cooperativa, Antonio Fontán. Además, hay que recordar que Guadalcanal tiene suelos con pendientes, muy pedregosos y calizos, lo que encarece la obtención del aceite de oliva.

Escrito por

Ámbitos