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Cita internacional

Día Mundial del Olivo: el desconocido rincón andaluz que atesora los secretos del milenario árbol

Este 26 de noviembre se celebra la cita mundial implantada por el Consejo Oleícola Internacional, una oportunidad para recordar la importancia este cultivo en Andalucía

28/11/2022 Actualizado a las 10:55

El Consejo Oleícola Internacional (COI) declaró el 26 de noviembre como el Día Mundial del Olivo. Aunque dicha cita solo lleva celebrándose unos años, se ha convertido en una oportunidad perfecta para reivindicar la importancia de un árbol que no es solo un cultivo, y mucho menos en Andalucía. En la región andaluza, el olivo es paisaje, cultura, gastronomía, empleo y hasta una forma de vida.

De hecho, según la Unesco, también es un símbolo de paz, sabiduría y armonía, y contribuye al desarrollo sostenible y económico de muchos pueblos en todo el mundo.

Hay un rincón en Andalucía, desconocido para muchos, que se encarga de velar por el futuro de este cultivo haciendo algo imprescindible: conservar su pasado. Y es que el Banco Mundial de Germoplasma de Variedades de Olivo, del Centro Ifapa Alameda del Obispo (Córdoba), es un referente internacional que alberga la la Colección Mundial de variedades de olivo, donde cultivan más de 1.000 variedades de olivo procedentes de 28 países de todo el mundo. 

Olivo / Ifapa

Mejora genética del cultivo

Se trata, según recuerdan desde el Ifapa, de un reservorio natural único, referente en el estudio científico del olivar y que también se ha alimentado de bancos de germoplasma de otros países principalmente de la Red Internacional de Bancos de Germoplasma del Consejo Oleícola Internacional (COI).

Pero, ¿por qué es tan importante este Banco que tiene su copia de seguridad en Mengíbar, Jaén? No solo es una herramienta esencial para conservar y mantener el patrimonio varietal del olivo, sino que es vital para su estudio molecular, agronómico y genómico de la especie, la base para los programas de mejora genética del olivo.

Es decir, desde este rincón cordobés se estudian las variedades tradicionales olivareras para, a partir de la información que proporcionan, poder afrontar los problemas futuros, como enfermedades o plagas, y obtener mejores variedades de olivo más adaptadas a factores inevitables como el cambio climático.