El consumo de aceite batirá récords en la UE y necesitará el stock andaluz para llegar a la próxima campaña
España, y por ende la región andaluza, se situarán como principal, y prácticamente único, proveedor comunitario en una campaña muy ajustada
La estructura del mercado oleícola para los próximos meses comienza a perfilarse definitivamente. Según los últimos datos publicados por la Comisión Europea, correspondientes a la información comunicada por los Estados miembros a 31 de marzo, se confirma una reducción de la producción española hasta 1.295.000 toneladas, así como un descenso de las existencias finales, que se estiman en 259.600 toneladas.
Por su parte, Italia mantiene una producción estimada de 325.000 toneladas, muy por debajo de su consumo interno, que asciende a 460.000 toneladas (una media mensual de 38.330 toneladas). Esta situación obligará al país a recurrir a importaciones, principalmente desde España, para atender sus necesidades comerciales y alcanzar el nivel de existencias finales previsto por su administración, fijado en 125.000 toneladas.
Un consumo al alza
En conjunto, la Comisión Europea estima el consumo interior de los países productores en 1.245.495 toneladas, lo que anticipa que el consumo total en la Unión Europea superará la previsión inicial de 1.442.000 toneladas, pudiendo incluso situarse por encima de los niveles de la campaña anterior.
El buen ritmo de salida de aceite al mercado durante esta campaña, especialmente en los dos últimos meses, unido a unas previsiones de importación más moderadas tras la normalización de la presión inicial de Túnez, apunta a un cierre de campaña muy ajustado en términos de disponibilidad, según destacan desde Cooperativas Agro-alimentarias.
De esta forma, España, con Andalucía a la cabeza, se consolida como el principal, y prácticamente único, proveedor del mercado comunitario en los meses finales de campaña, cuando es necesario garantizar el suministro hasta la llegada de la nueva cosecha.
La capacidad de respuesta andaluza resulta fundamental para asegurar el flujo de aceite hasta la llegada de la nueva cosecha a partir de diciembre de 2026. Así, la región no solo atiende la demanda nacional, sino que reafirma su posición estratégica como garante de la estabilidad en los mercados internacionales, asegurando la continuidad del suministro en un momento de especial exigencia.