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Entrevista

Juan Ventura: «Estamos dando pasos para crear la gran cooperativa olivarera de la Sierra Norte»

La Cooperativa Olivarera Andaluza San Sebastián de Guadalcanal ha cumplido medio siglo de vida con el visor puesto en ganar dimensión empresarial

11/09/2019 Actualizado a las 10:07

El sustento económico de Guadalcanal depende de la agricultura, concretamente del olivar, cultivo que se extiende alrededor del 20% del municipio sevillano. Se trata de un olivar tradicional, de secano y con muchos de sus árboles centenarios, donde predomina una variedad autóctona de la Sierra Norte de Sevilla, la aceituna pico limón. Esta aceituna es la responsable de la afamada calidad de los aceites que moltura la Cooperativa Olivarera Andaluza San Sebastián y que envasa bajo la marca Sierra de Guadalcanal.

Una actividad industrial que aspira a ganar dimensión en 2018 con la fusión con la otra almazara del municipio, la S.A.T, Virgen de Guaditoca. Aunque según el presidente de la cooperativa, Juan Ventura, «nuestros planes de crecimiento no se frenan ahí», pues el objetivo estratégico consiste en «unir en una sola entidad a todas las cooperativas olivareras de la comarca de la Sierra Norte de Sevilla».

-El desarrollo económico de Guadalcanal está muy ligado al de la cooperativa, cuya actividad ha ido creciendo en sus 50 años de historia.
-La Cooperativa San Sebastián se constituyó en el año 1966 con 17 socios fundadores, entre los que se encontraban Víctor Jaurrieta, un vasco asentado en Guadalcanal desde 1940, que fue uno de sus grandes impulsores. Por entonces existían en el municipio cinco molinos particulares y algunos productores decidieron unirse para luchar por un precio justo de la aceituna, y así nació esta cooperativa. Actualmente integra a unos 500 socios que engloban unas 4.300 hectáreas de olivar de almazara. El 70% lo constituye la variedad de aceituna autóctona pico limón y en el resto se incluyen otras variedades como lechín, zorzaleña y manzanilla.

-¿Cuál es la producción oleícola de la cooperativa?
-Esta campaña ha sido de un millón cien mil kilos de aceite virgen extra, un 40% inferior a producción del año pasado, cuando se molió mucha más aceituna. Y es que la vecería hace que tengamos grandes diferencias de cosecha entre un año y otro en la variedad predominante, la pico limón. De esta producción oleícola, alrededor de 300.000 kilos los comercializamos envasados y con nuestra marca: Sierra de Guadalcanal. El resto, se vende a granel a grandes compradores industriales implantados en España como Migasa o Sovena y al mercado italiano. No obstante, la idea a corto y medio plazo pasa por ganar dimensión y ampliar la capacidad industrial de la almazara, que se nos está quedando pequeña. Queremos apostar por una línea para aceites ecológicos, ya que tenemos mucha demanda al respecto. Nuestra intención es comercializar aceites ecológicos en un plazo de tres o cuatro años.

Crecimiento empresarial

-Ganar dimensión fue el objetivo estratégico principal con el que se postuló al cargo de presidente de la cooperativa. ¿Cómo va el proyecto?
-Va muy avanzado. Para 2018 esperamos que la fusión con la otra almazara del municipio, la S.A.T. Virgen de Guaditoca, sea una realidad. Estamos ya con los trámites burocráticos, aunque la última palabra la va a tener la junta general de socios. Con esta fusión aumentaríamos la producción alrededor del 15% y disminuiríamos los costes. La idea es hacer una almazara nueva y estamos estudiando junto con el Ayuntamiento del municipio las opciones de terreno más adecuadas para albergar este proyecto. La actual se ubica en el casco urbano, con las consiguientes limitaciones para el acceso de camiones cargados de aceitunas, además de que este trasiego de vehículos y el propio ruido y olores de la actividad industrial causa molestias a los vecinos. Por ello, apostamos por un terreno a las afueras de Guadalcanal, que esté bien comunicado por carretera. Aunque todavía no hay nada decidido. Por otra parte, también barajamos la posibilidad de seguir creciendo en dimensión con los pueblos de alrededor, como Alanís o Cazalla y hacer una cooperativa más grande.

-¿Hay ya conversaciones con otras entidades de la comarca al respecto?
-Es un proyecto mucho más ambicioso, que consiste en unir a todas las cooperativas olivareras de la Sierra Norte. Estamos dando pasos en el buen camino, pues hay muy buena sintonía con la Cooperativa Nuestra Señora de las Angustias, de Alanís.

Variedad autóctona

-Mantener una variedad de aceituna como la pico limón, ¿Cuesta más a los olivareros?
-Es más costoso, pero no tanto por la variedad en sí, sino porque estamos en plena sierra y el mantenimiento del olivo es más gravoso. Es difícil cambiar la variedad en la zona. De hecho, incluso las pocas nuevas plantaciones que se están haciendo en el entorno siguen incluyendo el olivar pico limón, que es la que se da bien según las condiciones del terreno y del clima.

-¿El olivar tradicional puede competir con los nuevos marcos intensivos y superintensivos?
-En productividad o en kilos no. Aquí en la sierra tenemos una serie de limitaciones, como por ejemplo la falta de agua para regar, por lo que no se puede plantar olivar intensivo ni superintensivo. El olivar tradicional de marco amplio conlleva un incremento en los costes de producción, pues las labores se realizan de manera manual, y eso ya se lleva un gran porcentaje de los gastos. Pero como contrapartida está la calidad del aceite de oliva virgen extra que producimos, de categoría suprema, y eso hace que podamos alcanzar unos precios superiores en origen, compensando algo los gastos iniciales. La aceituna pico limón produce un aceite de color amarillento, afrutado y con poco amargor y picor. Es muy valorado. De hecho, la calidad de este aceite ha sido premiada en distintas ocasiones. Así, en las campañas 2008-2009, 2009-2010, 2011-2012 y 2012-2013 obtuvo el primer premio al mejor aceite de oliva virgen extra de las sierras de Sevilla otorgado por Diputación.

-Ahora los precios del aceite están muy altos, pero ¿en campañas con precios más bajos salen las cuentas al olivar tradicional?
-El 75% del olivar español es tradicional, con unos costes unitarios de producción por kilo de aceite sensiblemente superiores al olivar intensivo. Del resto de los olivos, el 24% se considera de alta densidad y dentro de este solo un 2% es superintensivo. El olivar tradicional es el que más sufre en un escenario de precios bajos. La única manera de obtener una cuenta de resultados positiva es reducir al máximo los costes de laboreo. La mayoría de las explotaciones de los socios de la cooperativa son de carácter familiar y con un tamaño medio que ronda las diez hectáreas. Casi todas las tareas necesarias para el mantenimiento del cultivo las realiza la propia familia, con excepción de la recolección del fruto, para lo que sí se recurre a mano de obra externa.

-¿Cómo se prevé la próxima cosecha de aceituna en Guadalcanal?
-Todo va a depender del comportamiento de la climatología en lo que queda de primavera. Por ahora, el olivar trae muchas flores, por lo que si las lluvias acompañan, la próxima cosecha será buena, pudiendo incluso duplicar la producción actual.