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Agricultura

La fiebre del ‘oro líquido’ se extenderá en las próximas décadas: EE. UU. y Brasil dispararán el consumo de aceite de oliva

Es una de las conclusiones de un estudio de Juan Vilar, que prevé un cambio importante con respecto al consumo del oro líquido en las próximas décadas

22/06/2026 a las 06:30

La geolocalización mundial del consumo de aceite de oliva sufrirá un cambio significativo en las próximas décadas. Es la conclusión principal de un estudio impulsado por el profesor y analista oleícola Juan Vilar, dentro del Aula Universitaria Oleícola Innova promovida el Grupo Oleícola Jaén, y en el entorno de la Universidad Internacional de Andalucía, en los que son coautores Genís Pérez, y Aitor Altuna, ambos alumnos del Grado de Estadística y Empresa de la Universidad de Jaén.

Juan Vilar explica cómo está cambiando todo lo relacionado con el olivar y su producto estrella. Hace 42 años sólo había 36 países productores. Hoy en día la cifra ha aumentado hasta 67. Lugares en los que antes sería impensable tener una explotación oleícola ya han demostrado que es posible como, por ejemplo, en la Patagonia argentina, Canadá, Arabia Saudí o el Reino Unido. Pese a que sus producciones son pequeñas, comienzan a hacerse un hueco entre los consumidores de cercanía.

Aquí tenemos una de las razones que explican el aumento que se va a registrar en el consumo durante los próximos años: cada vez hay más países productores y una mayor superficie destinada a este cultivo milenario. De hecho, cada año se plantan, y transforman unas 170,000 hectáreas de olivar moderno en el mundo que es mucho más productivo que el tradicional. El 45% del aceite de que se consume hoy día procede de este tipo de plantaciones, ya sean intensivas o superintensivas.

Países con excedente de producción

Actualmente, sólo hay 5 países con excedente de producción: España, Túnez, Portugal, Grecia y Turquía y no tienen problemas para colocarlos ya que el resto de las naciones productoras lo demandan para satisfacer la demanda de su consumo interno, pues resultan ser insuficientes sus producciones para autoabastecerse, por lo tanto, cada incremento de cultivos e traduce en una expansión del consumo.

Y no sólo eso, el uso del aceite de oliva, según la ONU, se ha generalizado en 198 países. El estudio al que hacemos referencia ha analizado los hábitos de consumo en todos ellos.

Se calcula que el consumidor habitual demanda unos 420 gramos por año y persona, de media. Del global de esta demanda, el 61% son vírgenes y vírgenes extra, mientras que el resto son refinados. El 50% de los consumidores adquieren el aceite en envases de plástico tipo PET, siendo el cristal el segundo de los envases más comprado, con casi un 45%, el resto suponen un 5% (lata, brick, etc).

El destino que se le da al aceite es fundamentalmente para condimentar en crudo (49%), y para aderezar (26%), para freír y asar, se destina el 25% del producto, que en un 74% es usado dentro del hogar, mientras que en un 26% se consume en el exterior.

Aceite de oliva / Agrónoma

Los mayores de 49 años, los que más consumen

En cuanto a familias y edades, son los mayores de 49 años los que más consumen (67%), siendo algo más consumidores los hombres y siempre se da un factor importante, los que más utilizan el aceite de oliva se encuentran encuadrados en hogares con hijos, de clase media, y formación media o alta. Uno de los resultados del informe deja patente que en el país en el que las mujeres son más consumidoras de aceite de oliva, estas son más longevas mientras que si son los hombres los que lo toman de manera habitual, son ellos los que consiguen tener una vida más larga.

Este perfil descrito en el ámbito personal tiene su reflejo en tres grupos de países de los 189 consumidores. Por una parte, están los países de gran producción de aceites de oliva, como es el caso de España, Italia, Grecia, Portugal, Marruecos y Turquía. Ellos concentran el 50% del total de los aceites de oliva consumidos en el planeta, 1,7 millones de toneladas. Por otro lado, está el grupo de los grandes consumidores y pequeños productores, donde encontramos a EEUU, Brasil, Australia y Francia, entre otros y que representan el 30% (1 millón de toneladas) del consumo mundial. En tercer lugar, encontramos a los países no productores (o testimoniales), y razonables consumidores, entre los que hay países como Alemania, Canadá, Reino Unido, o Rusia, (los tres primeros producen de forma simbólica aceite de oliva) y consumen un 20% del total(0,7 millones de toneladas).

Vilar y los alumnos de la UJA, han utilizado estos datos y mediante proyección matemática con modelos previsionales, han llegado a la conclusión de que se producirá un cambio significativo en el modo de consumir aceite de oliva.

Se redefine la pirámide poblacional y eso influye en el consumo

Lo principal es la transformación que la pirámide poblacional está experimentando, perdiendo su forma triangular clásica, para invertirse. O lo que es lo mismo, mientras que la base de nacimientos se está estrechando, la parte superior, formada por personas mayores, se ensancha. Esto también afectaría del mismo modo a los consumidores de aceites de oliva que conforman cada uno de estos países, de forma diversa, redefiniendo el escenario para 2050.

Para entonces se habrá producido un incremento de consumo de aceite de oliva de entre 14 y 20%, es decir, de entre 500 y 700 mil toneladas en términos absolutos por año, y la distribución quedaría del siguiente modo: casi 1,6 millones de toneladas, un 38% del total de consumo se le atribuiría al grupo de Estados Unidos, Brasil, etc. convirtiéndose en los consumidores líderes. En segundo lugar, quedaría el grupo de los países productores como España o Italia, con un descenso en el consumo que se quedaría en 1,5 millones de toneladas, un 37%.

Perfil de los países productores

Asegura Vilar que los consumidores en España, Grecia e Italia son menos especializados, vemos el aceite de oliva como un elemento cotidiano en nuestras vidas y en la cocina. Todo lo contrario ocurre por ejemplo en Estados Unidos, donde el público que lo consume es mucho más selectivo a la hora de escoger el aceite y las características que le atraen de esta grasa vegetal. De hecho, EEUU ha pasado a ser el segundo consumidor de aceite de oliva, con 400.000 toneladas, desbancando a Italia que ha pasado a ser el tercero, manteniéndose España en el primer puesto.

Finalmente, con un 25% de la demanda mundial de aceites de oliva, alrededor de 1 millón de toneladas, estaría el grupo de productores testimoniales o no productores, que encabezan Alemania, Canadá, Reino Unido, o Rusia, entre otros.

La conclusión es que en los próximos 24 años el consumo de aceites de oliva crecerá mundialmente, en un rango que podría estar entre el 14 y el 20 %, mientras que geopolíticamente, unos países crecerán en demanda, y otros decrecerán, pero el resultado global será de incremento sostenido y compensado, dibujándose un mapa muy distinto al que existe hoy en día.