Manuel Félix Moreno: «Si no llueve en esta primavera, los precios del aceite seguirán subiendo»
Opracol Sevilla, nacida al amparo de las primeras ayudas europeas a la producción oleícola, cumple 30 años
Opracol Sevilla está de aniversario. Tres décadas cumple esta organización de agricultores olivareros creada por Asaja Sevilla en 1987 para gestionar y tramitar las ayudas europeas a la producción de aceite de oliva una vez que España entra a formar parte de la Comunidad Económica Europea (CEE). A estos pagos se unieron, casi una década después, los que el comisario europeo Franz Fischler otorgó al olivar de mesa, tras la exitosa negociación de la entonces ministra de Agricultura Loyola de Palacio. Ya en 2006, Opracol se abre al resto de cultivos y actualmente gestiona ayudas para más de 115.000 hectáreas agrícolas y ganaderas en la provincia, aunque el olivar sigue siendo el cultivo más representativo.
Además de tramitar los expedientes de la PAC, Opracol ofrece asesoramiento y dirección técnica a explotaciones agrarias a sus más de 5.000 socios. Recientemente, para ampliar su vocación de servicio, acaba de constituir la empresa «Agro-Spain Ingenieros» dedicada a instruir a los agricultores en los nuevos marcos de plantación (intensivos y superintensivos) en olivar y almendro.
-Aunque la entidad trabaja con todos los cultivos, ¿Qué peso sigue teniendo el olivar dentro de Opracol?
-Con las solicitudes de pago único que gestionamos abarcamos 115.000 hectáreas en Sevilla, y el 40% son de olivar. Contamos con más de 5.000 socios, la mayoría de la provincia de Sevilla aunque también sumamos socios de provincias limítrofes. Tenemos dos APIs (Asociación de Producción Integrada) de olivar constituidas, una con tres técnicos en el entorno de la Sierra Norte destinada al olivar de almazara, y otra más enfocada al olivar de mesa que abarca las zonas del Aljarafe, Los Alcores, la Vega y la Campiña. También prestamos asesoramiento e información fitopatológica del olivar a través de nuestras ATRIAs (Agrupaciones para Tratamientos Integrados en Agricultura), con más de cien estaciones de control distribuidas en la provincia, pues Sevilla es un compendio del olivar español debido a su heterogeneidad agroclimática, diversidad varietal y sistemas de explotación.
-Respecto al olivar de almazara, ¿los precios actuales del aceite de oliva han tocado techo ya?
-En el momento en que se conoce la producción real de aceite de oliva y el consumo, sin contemplar hoy por hoy nuevas distorsiones, el clima será lo que afectará a la cosecha futura y marcará el precio de las producciones del olivar. Llevamos arrastrando años de escasa pluviometría acumulada, por lo que la primavera tiene la llave del campo y determinará los precios del aceite y la aceituna de mesa. Así, si llueve lo suficiente, no debería haber mayores oscilaciones de los precios y estos se estabilizarán. Por contra, si no llueve en los próximos meses, los precios del aceite de oliva seguirán subiendo. En los años del 92 al 95, con una sequía muy prolongada, los precios del “oro verde” llegaron a seis euros el kilo en origen. Fueron años muy malos, en los que el olivo estaba agotado y hubo récord de producción mínima, con una cosecha de tan solo 350.000 toneladas. Así que esperemos que llueva en condiciones normales, pues al sector no le interesan los dientes de sierra.
-¿Estas altas cotizaciones del aceite son buenas o malas para los agricultores olivareros?
-El agricultor quiere obtener la máxima rentabilidad por su cosecha, pero la verdad es que cuando suben los precios agrarios el consumo se puede resentir. No obstante, yo siempre digo que la cuenta de explotación hay que hacerla, al menos, con años pares. En esta campaña oleícola se ha dado la tormenta perfecta: escasa pluviometría del año anterior, una cosecha media-corta en España y también una cosecha muy baja en los países competidores (como Italia, Grecia y Túnez) por la vecería del olivo y la falta de lluvias. Esto ha subido los precios, ya que hay poca producción y una demanda normal. Pero si miramos hacia atrás, nos encontramos con cosechas superiores y precios nada rentables. Por tanto, el agricultor no se está enriqueciendo, sino que está compensando esos años de pérdidas con estos años recientes en los que los precios son más razonables.
Producción Integrada
-El 25% del olivar andaluz pertenece a la Producción Integrada, con Sevilla a la cabeza en este sistema sostenible de producir aceitunas…
-Así es. Opracol ha sido pionera en este sentido, pues ya veníamos asesorando a los agricultores en estas prácticas beneficiosas para el medio ambiente mucho antes de la entrada en vigor en 2012 del Real Decreto de uso sostenible de productos fitosanitarios. Así, la obligación actual de aplicar la Gestión Integrada de Plagas (GIP) ya la venían cumpliendo los agricultores de nuestras ATRIAs, por lo que la normativa actual no ha supuesto ningún problema para los socios. Para ayudar a la gestión del olivar en producción integrada, Opracol en colaboración con la Consejería de Agricultura desarrolló el programa informático Triana Olivo, una herramienta que posteriormente se ha ampliado a otros cultivos. Es un programa de trabajo para que los técnicos, en particular los de las ATRIAs y los de las APIs, puedan realizar una adecuada toma de decisiones basada en la captura de datos y en un correcto análisis de los mismos. Respecto a la producción ecológica, en 2005 creamos la primera ATRIA de Andalucía constituida íntegramente por olivareros ecológicos. A partir de ese año, la Consejería de Agricultura implantó un servicio de asesoramiento a la producción ecológica (Asepea) de la que formamos parte desde el inicio.
-¿Participa Opracol en otros proyectos para la mejora del olivar?
-Tenemos una iniciativa en marcha, en convenio con la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Agronómica de la Universidad de Sevilla para el estudio de distintos marcos de plantación de olivar de mesa en superintensivo, estudiando variedades y analizando su comportamiento agronómico. Ya se han realizado algunas plantaciones de olivar manzanillo por parte de empresas particulares y vamos a seguir ese desarrollo junto con la universidad. En la provincia se está reemplazando mucho olivar de mesa, que tiene más difícil su mecanización, por otras variedades en intensivo o superintensivo y por otros cultivos como el almendro. Para asesorar a los agricultores en estas producciones y en los nuevos marcos de plantación, Opracol ha creado recientemente la empresa “Agro-Spain Ingenieros”, centrada en la consultoría técnica y en la gestión de distintas explotaciones agrícolas.
-Los ensayos para reestructurar el olivar de mesa se centran en la variedad manzanilla. ¿Qué futuro tiene la aceituna gordal, también en crisis?
-Es un cultivo emblemático de Sevilla, producido principalmente en el triángulo de Utrera-Arahal-Carmona, y es una pena la difícil situación que atraviesa por falta de rentabilidad. Habría que promover la diferenciación de este tipo de producción y buscar nuevos mercados que hagan competitivo al cultivo. Además, habría que fomentar una campaña de promoción, empezando por la propia zona productora, pues la aceituna de mesa fina sevillana tendría que ser un atractivo gastronómico de los pueblos. El sector debería estar unido pues, aunque la Indicación Geográfica Protegida (IGP) en marcha no es la solución definitiva, es una manera de diferenciar a estas variedades de aceitunas buscando una singularización positiva de nuestras producciones.